A vueltas con los hijos tiranos, por Gloria Cava - Máster de Resolución de Conflictos en el Aula

A vueltas con los hijos tiranos, por Gloria Cava

[themecolor]Reflexiones en torno al libro de M. Beyebach y M. Herrero de Vega (2013): Cómo criar hijos tiranos, Herder.[/themecolor]

Gloria Cava, profesora del Máster Universitario en Resolución de Conflictos en el Aula. UCV “San Vicente Mártir”.

 

[themecolor]§1. Los libros de autoayuda[/themecolor]

En los últimos tiempos abundan en los mostradores de novedades de las librerías textos de autoayuda. Uno de los ámbitos en los que más proliferan es el concerniente a relaciones paterno-filiales. Buena parte de ellos más que divulgar (término que tiene ciertas connotaciones positivas: poner al alcance del común de la gente) lo que hacen es vulgarizar, es decir volver vulgares en sentido peyorativo conocimientos expuestos con rigor científico en otros lugares. Se inventan síndromes inexistentes. Buscan titulares de periódico y unos minutos de fama. A veces, en honor a la verdad, esos minutos se vuelven días y años… y allí tenemos, en la pantalla del televisor, al psicólogo o filósofo que igual vale para un roto que para un descosido.

[themecolor]§2. Un libro diferente[/themecolor]

Sobre los hijos tiranos

Sobre los hijos tiranos

Mark Beyebach y Marga Herrero de Vega han roto la disciplina imperante en este contexto y han escrito un libro aparentemente divertido y realmente trágico. Es un libro que, ya por su mismo título “Cómo criar hijos tiranos”, se desenvuelve en el terreno de la paradoja. Uno espera que le enseñen a educar a sus hijos para que sean respetuosos, afectuosos, trabajadores,  en definitiva: buenas personas. Y no. Miren por dónde, Beyebach y Herrero de Vega clarifican con pelos y detalles lo que se tiene que hacer si se quiere que un hijo sea una mala persona, un tirano:

“A quiénes llamamos “tiranos”? Al hijo que desobedece, descalifica, amenaza, coacciona y chantajea a sus padres hasta el punto de intimidarlos y dominarlos. A la hija que consigue salirse siempre con la suya, sin importar cuáles sean los medios, desde la presión psicológica constante hasta el insulto más brutal e incluso la agresión física. Los ‘tiranos perfectos’ a veces llegan a golpear a sus padres, a herirlos con armas e incluso a amenazar con matarlos; a a menudo, rompen objetos y agreden a sus hermanos y familiares” (Beyebach y Herrero de Vega, pág. 25).

[themecolor]§3. Cómo criar un tirano[/themecolor]

Pues bien, ¿qué debemos hacer para tener hijos tiranos? Si es pequeño, ceder a todos sus caprichos, diciéndole siempre que sí. Y, desde luego, enseñarle a coger rabietas a la mínima de cambio y minimizar y justificar las agresiones que pueda cometer. Una buena receta que, por cierto, digo yo, muchos padres siguen al pie de la letra porque quieren ser democráticos, como si en democracia estuviera prohibido decir “no”. Que yo sepa en democracia quien manda es la ley fruto de la voluntad popular o de la acción de sus representantes electos y las leyes, si algo hacen, es establecer, fijar límites a unas conductas en beneficio de otras o, dicho de otro modo, conjugar derechos fijando límites. Los padres que se imponen como norma de conducta no decir nunca “no” (para no frustrarlos, vamos) no son democráticos; son simplemente negligentes.

Conforme el niño que queremos convertir en tirano va quemando etapas, podemos seguir haciendo cosas que lo alienten a proseguir en esa vía. Beyebach y Herrero de Vega proponen que los padres hablen en vez de actuar; que, cuando impongan castigos, sean imposibles de cumplir; que pierdan los papeles con facilidad; que se dividan (la madre con una opinión y el padre con la opuesta); que se conviertan (eso cuando el hijo llega a la adolescencia) en sus siervos; que sermoneen; que chantajeen emocionalmente y, sobre todo, que se enfrenten con el colegio o instituto (receta ésta casi segura para que, divididos padres y profesores, el tirano prevalezca).

[themecolor]§4. En resumidas cuentas[/themecolor]

Personalmente, estoy de acuerdo con casi todo lo que se dice en este libro, en el que, en todo momento, se hace uso de planteamientos paradójicos: haga

Niños desobedientes. Hijos tiranos

Niños desobedientes. Hijos tiranos

usted esto y tendrá un hijo malcriado. Mis disensos (pocos) vienen de un hecho. Pese a mi formación inicial (en terapia cognitivo-conductual), yo me siento cada vez más a gusto  con la terapia estratégica, que he venido aplicando durante años a determinados trastornos, como los  alimentarios. Y sé que, a menudo, resulta eficaz, muy eficaz, aplicar medidas paradójicas para resolver un problema. Hagan ustedes la prueba. Si tienen un hijo que coge rabietas, dénle un caramelo o una chuchería. Como mínimo, lo desorientarán. Y por ahí pueden empezar a extinguir esa conducta.

En resumen, les recomiendo la lectura de este libro. Es ameno e instructivo y está muy alejado del tono sensacionalista de otros textos dedicados a este tema. Quizá sea porque los autores tienen desde hace tiempo un crédito científico incuestionable.

 

 

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Gloria Cava
Gloria Cava es doctora en psicología y máster en psicología clínica,en terapia familiar y en terapia breve estratégica. Es psicóloga especialista en Psicoterapia por la Federación Europea de Asociaciones de Pscólogos (EFPA/COP). Ha sido psicóloga adjunta de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Universitario la Fe (Valencia) entre 1999 y 2011 [véase: http://www.gloriacavapsicologa.com]

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