¿Cómo aprende un niño la resiliencia?

¿Cómo aprende un niño la resiliencia?

Por Ángela Serrano. Profesora del Máster en resolución de conflictos en el aula.

Con esta interesantísima pregunta, Boris Cyrulnik empieza una profunda entrevista que busca clarificar los procesos básicos par el desarrollo de la resiliencia.

Mucho se ha escrito sobre la resiliencia y sobre cómo influye la misma, en la forma de afrontar la vida. Para Cyrulnik, padre del término, la resiliencia puede tener varias definiciones, la más conocida es la establecida en 2001 por este mismo autor. Definida como una capacidad para mantener un funcionamiento adaptativo de las funciones físicas y psicológicas en situaciones traumáticas. Según esta definición, la resiliencia no es una condición absoluta ni se adquiere de una vez para siempre. Es el resultado de un proceso dinámico y evolutivo que varía según las circunstancias, la naturaleza del trauma, el contexto y la etapa de la vida.

 

Como todo proceso es un devenir, no significa tanto que una persona es resiliente como que lo es su evolución y el proceso de vertebración de su propia historia vital (Cyrulnik, 2001). En una reciente entrevista (2018), el autor, plateaba una definición muy clarificadora. La resiliencia, debe ser definida como la capacidad de iniciar un nuevo desarrollo después de un trauma.

Normalmente la gente se pregunta si una persona resiliente será  la misma toda la vida, o, será resiliente toda su vida, indudablemente esto tendrá que ver con las estrategias de afrontamiento desarrolladas tras el trauma y los factores mantenedores del proceso de resiliencia. Sin embargo, tal como aclaran muchas investigaciones, la capacidad de resiliencia te aporta unas nuevas habilidades de afrontar el trauma y el devenir de los hechos.

La resiliencia es una capacidad innata.

Decir que la resiliencia es una capacidad innata es decir que todas las personas pueden desarrollar una capacidad de resiliencia. Sin embargo porque entonces no todas las personas desarrollan la resiliencia. Frente a esto muchos investigadores ponen en evidencia que la resiliencia esta fuertemente ligada a los aspectos de personalidad que se conformaron en los primeros años de la infancia, los aspectos sociales que rodean a la persona en palabras del propio Cyrulnik. 

Otra pregunta muy habitual sobre la resiliencia, es sobre ¿Cuáles son las características de una persona resiliente?

Eso depende de la forma como se construye la personalidad. Desde ese punto de vista hablamos de la resiliencia como  resistencia. Es decir, hablamos de dos definiciones diferentes del término resiliencia. La resiliencia como capacidad innata depende de el entorno antes del trauma y la resiliencia como resistencia, como característica de la personalidad dependerá de su entorno después del trauma.

 

Cómo ayudar a un niño a ser resiliente.

La base para ser resiliente, después de un trauma es la seguridad y la certeza, es importante la importancia de los tutores de resiliencia que hacen que el niño o la persona pueda adquirir seguridad. En las situaciones traumáticas, muchas investigaciones ponen de manifiesto que los grandes factores que afectan el proceso natural del niño son la violencia y la precariedad social (abandono, entornos no seguros). Por ello, quienes trabajamos con menores que han vivido traumas dolorosos emocionalmente hablando, sabemos que es clave reconstruir al menor desde la seguridad percibida, porque indudablemente estamos hablando del apego seguro.

 

La formación del apego en la base de las personas resilientes.

La base de la resiliencia es un apego seguro. El apego crea seguridad y esto afecta  directamente a la autoestima de los niños. Para forma un apego seguro debemos trabajar la empatía, porque la resiliencia nace de un espejo en el que el niño se ve  así mismo. Por tanto la resiliencia necesita de la empatía.

Cómo ayudar a ser resiliente, frente a esta pregunta es importante tener en cuenta   cuatro cosas cosas:

  1. Que el niño se sienta amado
  2. Brindar un entorno seguro
  3. llenar de sentido y significancia la vida
  4. Afianzar en él una escala de creencias y valores sólidos

Cuando una persona no tiene fuerza de poder exponer su sufrimiento, ¿ qué puede hacer?

La negación, el silencio ante un trauma es una respuesta de supervivencia de quien sufre, es una defensa pero no hace bien, porque daña, aísla a la persona emocionalmente  porque no permite enfrentar el dolor. Sin embargo una forma terapéutica sencilla para ayudarle a enfrentar el dolor, es a través de una película, una obra teatral, etc. Al observar el arte una persona puede expresar en tercera persona lo que le pasa sin sentirse sobrexpuesto. Porque cuando vemos la película puedo reflejarme en ese actor sin exponerme, podré tomar distancia emocional, podre poner rostro a mi dolor y podré apoyarme en ese autor para ver lo que me ha pasado. Así puedo empezar a sacar esa historia y no verme forzado a que si te expongo mi dolor, me violento aún más.

De esta manera respetamos su dolor, y podemos empezar a trabajar un proceso resiliente.

Si te ha gustado este artículo y quieres profundizar, te invito a escuchar el siguiente vídeo interesantísimo de Boris Cyrulnik.

Además puedes profundizar más sobre este término en libros recomendados por este blog en el siguiente enlace:https://books.google.es/books?hl=es&lr=&id=9_YYfwzwD6MC&oi=fnd&pg=PP3&dq=cyrulnik&ots=62idik7dVT&sig=emVRv7ClAhtaK3p-8wMwIYqwXcw#v=onepage&q=cyrulnik&f=false

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Doctora en Pedagogía. Profesora titular de la Universidad Católica de Valencia, Sus áreas de investigación son los problemas de conducta, la violencia escolar, el maltrato infantil y la inclusión educativa. Es Co-directora del Máster de Resolución de Conflictos en e Aula. Autora de diversos artículos, informes y estudios sobre el tema.

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