Conflictos y Psicología Evolutiva, por Margarita Gutiérrez

[themecolor]Psicología evolutiva para prevenir conflictos[/themecolor],

por Margarita Gutiérrez, profesora del Máster Oficial en Resolución de Conflictos en el Aula (UCV)

Los profesionales de la educación, de la intervención clínica, cuidadores y todos los agentes que trabajan con los niños, conocen bien las etapas evolutivas del desarrollo infantojuvenil y sus características más destacadas. Según la etapa evolutiva que los niños atraviesan hay una serie de conductas que podemos considerar normales a edades determinadas, y entender  estas características del desarrollo puede ayudar a padres y maestros a evitar los conflictos innecesarios, o a integrar los conflictos como parte del crecimiento psicológico de los niños y adolescentes.

El afrontamiento de los comportamientos difíciles de niños es una continua tarea a la que están expuestos diariamente padres y profesores. Todos los niños se enfrentan a conflictos a lo largo de su desarrollo. Por eso es importante ir más allá de la conducta e intentar comprender el origen de la misma.

Psicología del desarrollo y conflictos

La psicología del desarrollo es una disciplina de carácter general, ya que abarca procesos de cambio muy diversos, cognitivos, sociales, emocionales, etc. Estudia, desde una perspectiva multidimensional y multidireccional, las constantes y los cambios que va experimentando el comportamiento humano. Nos enseña a comprender por qué algunos conflictos son absolutamente necesarios y suponen una fuente de aprendizaje, como los que surgen a través de la cooperación con los demás, las relaciones interpersonales, al adoptar la perspectiva de otra persona, además de suponer experiencias que preparan a los niños para hacer frente a los conflictos de la vida adulta.

Etapas evolutivas y cambios

La psicología evolutiva nos orienta a la comprensión de los cambios que se dan en las diferentes etapas evolutivas, conocer qué son capaces de interpretar, explicar, pensar, sentir y compartir los niños a cada edad nos ofrece una herramienta útil para ajustar las expectativas y poder anticipar las situaciones de confrontación.

Cuando los padres invitan a su hijo a dejar sus juguetes a otro niño que llega a casa en una visita, están enseñando una conducta prosocial importante, relacionada con el compartir y la generosidad. Pero pretender que esta conducta surja de forma espontanea en un niño de dos años de edad supone no tener en cuenta el desarrollo evolutivo del niño a comienzos de la segunda infancia. En esta etapa el marco de comportamiento de los niños todavía es muy restringido al medio familiar y escolar, con relaciones sociales sencillas y repertorios de habilidades de comunicación y de interacción social aun en fases iniciales de desarrollo. Además no podemos olvidar una característica del desarrollo psicológico del niño en edad preescolar, el egocentrismo del pensamiento preoperacional, que se refiere a la dificultad para distinguir entre una perspectiva propia y la de otros, lo que va a propiciar las situaciones muy comunes que ocurren en las guarderías o parques infantiles cuando los niños pelean por la propiedad de un objeto que consideran “suyo” desde el primer momento.

La aparición de la teoría de la mente que tiene lugar en la segunda infancia también ayuda a los niños a desarrollar la capacidad de hacer predicciones sobre lo que saben los demás, cómo pueden reaccionar y sentirse. Esto se traduce en que los niños sean capaces de pensar en el mejor regalo para un amigo, comprender por qué otro niño se siente triste o no ofenderse porque un amigo no quiera jugar en el patio al mismo juego.

La psicología evolutiva nos enseña las características propias del desarrollo del niño a partir de la edad escolar, entre los 6 y los 12 años. Las nuevas destrezas cognitivas, el desarrollo de la empatía, el logro del autocontrol y la mejora en el lenguaje permiten al niño una mayor comprensión de las relaciones sociales. Además el contexto escolar ofrece un espacio propicio para manejar diversas situaciones conflictivas y generadoras de estrés. En esta etapa las agresiones verbales aparecerán con más frecuencia que las agresiones físicas, más comunes en la etapa anterior.

Los procesos cognitivos (la forma de pensar, de razonar, de interpretar la información, de fijarse en unos detalles y no en otros de

Conflictos que degeneran en violencia

Conflictos que degeneran en violencia

las situaciones, etc. ) suponen un aspecto a tener en consideración por su influencia en el desarrollo de problemas de conducta. Una tendencia a pensar negativamente, el no saber reconocer determinadas claves de comunicación, hacer atribuciones erróneas de las causas de la propia conducta o de las situaciones que se viven, y las estrategias de afrontamiento menos constructivas como la agresión, son ejemplos de procesos cognitivos que se han relacionado con problemas de conducta y rechazo social.

Adolescencia y conflictos

El conocimiento que tenemos sobre la adolescencia está cambiando mucho en los últimos  años. Esta edad de crecimiento entre la infancia y la adultez, aunque supone un momento de grandes cambios en todos los niveles de desarrollo, esto no significa que siempre sea una etapa de grandes conflictos. Los avances a nivel cognitivo posibilitan nuevas formas de pensamiento y razonamiento que ofrecen a los adolescentes otras formas de resolver problemas y afrontar los conflictos. Pero no podemos olvidar, que estamos ante una etapa de gran desarrollo emocional y social, donde el adolescente se encuentra en una intensa búsqueda de su identidad que puede llevarle a diversos conflictos consigo mismo y con los demás.

La psicología evolutiva nos conduce a la comprensión del comportamiento del niño y adolescente, a entender los conflictos que pueden surgir en los contextos educativos y tratarlos como parte del desarrollo evolutivo, o detectar aquellos conflictos que no son adaptativos y pueden ser precursores de otros problemas de conducta. La formación en resolución de conflictos debe partir del estudio de la psicología del desarrollo del niño y del adolescente, ahí encontraremos muchas claves útiles para ayudar a los padres y profesores en la fascinante tarea de la educación.

La autora de este artículo

Margarita Gutiérrez, psicóloga experta en conflictos

Margarita Gutiérrez, psicóloga experta en conflictos

Margarta Gutiérrez, es profesora de la Universidad Católica de Valencia, en la rama de psicología del desarrollo y de la educación. Ocupa el cargo de Secretaria de la Facultad desde el año 2009, del mismo modo ejerce como coordinadora del área de Calidad de la Facultad. Es doctora en Psicología por la Universitat de Valencia, Máster en Gerontología en la Universidad de Salamanca. Sus líneas de investigación se centran en la psicología positiva y el desarrollo humano, envejecimiento positivo, y desarrollo infantojuvenil.

 

 

 

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Doctora en Psicología y profesora de la Universidad Católica de Valencia. Co-directora del Máster de Resolución de Conflictos en el Aula. Autora, entre otras obras, de Maltrato de Personas Mayores en la Familia en España (Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia: Serie Documentos, nº. 14, 2008)

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