Respuestas para prevenir la violencia desde un enfoque de ciudadanía global

prevenir la violencia

 

Educar de forma integral suponen un reto par a la educación del siglo XXI. Las redes sociales  y el cambio tecnológico forma parte del contexto actual de los niños y adolescentes que están en nuestras aulas. Dentro de las redes sociales hay una variedad incontrolada de contenidos e información. Algunas de esas informaciones son controladas y reguladas, sin embargo, alguna otra, no pasa ningún tipo de filtro ético-social y uno de los riesgos que podemos encontrar son los contenido violentos o que hacen apología de la violencia. La escuela debe tomarse en serio su papel en la educación integral de la persona y de su dignidad. Este artículo pretende ser un aporte para prevenir la violencia.

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¿Prevenir la violencia que supone?

La respuesta hacía la violencia hasta hace muy pocos años se hacía desde el ámbito privado. Se consideraba que era un tema a tratar de forma privada en las familias o por la justicia. Sin embargo desde hace mucho tiempo se ha entendido que con este enfoque tan solo se apagaban fuegos que de nuevo volvían a surgir. Tras comprendedor que solucionar los problemas de violencia es una cuestión pública de tipo social, es decir, que es un problema que tiene que ser atendido desde todas las instituciones sociales y por tanto no sólo desde la familia, sino también desde la escuela o desde cualquier institución social. Sabemos pues ahora que la prevención de la violencia no permite actitudes indiferentes, prevenir o intervenir sobre las conductas violentas, es una obligación de todas las personas que interactúan en la sociedad.

Desde esta perspectiva los maestros especialmente, pero todas las personas que trabajan en educación están obligados de manera moral a brindar modelos positivos y ser tutores de resiliencia que ofrecen herramientas para afrontar el estrés, rechazan la violencia y promueven las conductas prosociales. Intervienen evitando la apatía, el fracaso escolar, detectando la carencia de afecto e interesándose por las realidades que viven los alumnos.

Esta perspectiva de educar para la colmena frente al individualismo es el enfoque actual de una educación enfocada a la formación de ciudadanos del mundo, personas reconocidas en su dignidad que viven comprometidas dentro de sociedad. Camps (2007), define la ciudadanía como el reconocimiento y la comprensión de unos derechos fundamentales (libertad e igualdad) que constituyen elementos básicos para desarrollar un particular proyecto de vida. De igual modo, la ciudadanía global es el reconocimiento de unas obligaciones y responsabilidades que nos vinculan a unos con otros con un denominador común: el bien social. Ser un ciudadano para el mundo significa entonces, asumirnos como sujetos tanto de derechos, como de deberes sociales- En el marco de la escuela, esto supone educar en la autonomía, la libertad y los valores de sujeto dentro de un marco de igualdad equitativa. Sujetos autónomos en busca de un bien colectivo. Este enfoque guarda estrecha relación con la educación para la sostenibilidad futura salvaguardando a la persona por encima del mercantilismo.

Algunas cuestiones a tener en cuenta en la formación de la persona en el siglo actual

La educación por su parte tiene como cometido actual formar personas, capaces de sentir con el otro, educando en un bien común no individualista. La educación para una ciudadanía global tiene como sentido en palabras de la propia UNESCO (2016) como sigue a continuación:

  • Educar a los estudiantes en una actitud sustentada en una comprensión de los múltiples niveles de identidad, y la posibilidad de una “identidad colectiva”, que trasciende las diferencias culturales, religiosas, étnicas u otras diferencias.
  • Educar a los alumnos en un profundo conocimiento de los problemas mundiales y de valores universales como la justicia, la igualdad, la dignidad y el respeto.
  • Formar en los alumnos las competencias cognoscitivas para pensar de forma crítica, creativa y sistemática, incluida la adopción de un enfoque de múltiples perspectivas que reconozca las diferentes dimensiones, perspectivas y ángulos de los problemas;
  • Desarrollar las competencias no cognoscitivas, que comprenden aptitudes sociales como la empatía y la solución de conflictos, competencias de comunicación y aptitudes para el trabajo en red y la interacción con personas con diferentes historias, orígenes, culturas y perspectivas.
  • Formar en la autorregulación y la capacidad de sobreponerse al egocentrismo de la sociedad postmoderna.
  • Fomentar capacidades conductuales de para actuar en forma conjunta y responsable a fin de encontrar soluciones globales a los problemas mundiales, y para luchar por el bien colectivo.

 Desde la perspectiva de prevenir la violencia, el enfoque de la ciudadanía global es muy acertado ya que tal como planteo Ki-moon  (2012). La educación es más que la alfabetización y la aritmética. Es también una cuestión de ciudadanía para ser personas, es un educar la integralidad.

La educación, concretada en la escuela como medio, debe asumir plenamente su papel esencial de ayudar a la gente a forjar sociedades más justas, pacíficas y tolerantes. La educación  debe comprometerse en prevenir la violencia. Educar para la ciudadanía Global significa una educación que ansíe una verdadera democracia, que fomente el desarrollo de ciudadanos “de facto”, que participen y decidan en la vida pública, que se responsabilicen por sus congéneres, que creen una verdadera comunidad justa, libre e igualitaria, donde se respete la diferencia y a los diferentes (Torres Santomé, 2015)

En definitiva, educar en una ciudadanía global es formar en la responsabilidad social que se tiene como ciudadanos, con el objetivo de ver al otro como una persona y no como un simple objeto. El enfoque de una ciudadanía global permite ver al niño que entra en infantil en potencia, es decir que lo ve como sujeto que al final del proceso educativo es un ciudadano cuya conducta y acciones van a tener un impacto en el mundo. Cuyo impacto tiene como resultado formar personas integrales y que tienen como premisa el reconocimiento de los derechos de otras personas. Esto empieza por vertebrar sociedades saludables dentro de las cuales hay que trabajar por prevenir la violencia desde sus manifestaciones más débiles: el aislamiento, la burla, la segregación.

El artículo aquí presentado, forma parte del capítulo que la autora del mismo y otros autores han realizado para dar respuesta a estas cuestiones. Si te interesa esta temática puedes profundizar sobre el tema en: Moratalla, A. (editor). (2019).  El laberinto de las redes sociales. Valencia: Organización Juvenil Española.

 

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Doctora en Pedagogía. Profesora titular de la Universidad Católica de Valencia, Sus áreas de investigación son los problemas de conducta, la violencia escolar, el maltrato infantil y la inclusión educativa. Es Co-directora del Máster de Resolución de Conflictos en e Aula. Autora de diversos artículos, informes y estudios sobre el tema.

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