Política y construcción del bienestar, por Rafael Bisquerra

Política y construcción del bienestar, por Rafael Bisquerra, profesor del Máster de Resolución de Conflictos en el Aula de la UCV.

Un sistema social y político basado en el miedo y la ira

El miedo y la ira son las emociones básicas que han estado presentes a lo largo de la filogénesis, donde las relaciones se han caracterizado por la ley de la jungla. También son las emociones que han dominado las relaciones entre los pueblos y por lo tanto la política a lo largo de la historia. ¿Hasta cuándo queremos continuar con este sistema?

construcción del bienestarEl reto que tenemos es superar el sistema político actual, basado en el miedo y la ira, en otro basado en el amor y el bienestar. Esto, en principio suena a música celestial. Pero si bien lo analizamos, posiblemente lleguemos a la conclusión que la gestión de la convivencia y la construcción del bienestar es lo que justifica la política.

A veces las luchas por el poder y sus estrategias, así como los medios para lograrlo, hacen olvidar los fines. Se dice que un fanático es el que redobla los esfuerzos cuando ha perdido de vista las finalidades. Entonces entramos en las posturas inflexibles, intransigentes, en los extremismos, fundamentalismos y fanatismos que tanto daño han causado a la humanidad.

No podemos permitir que las urgencias, estrategias, ideologías, tradiciones y otros elementos nos aparten de las finalidades. Para ello se requiere dotar a las personas con un detector de emociones tóxicas, para no dejarnos contagiar. Esto significa el desarrollo de competencias emocionales, educación emocional y bienestar consciente. Las personas con competencias emocionales están en mejores condiciones para enjuiciar los contextos políticos y contribuir a crear los climas emocionales más favorables a la convivencia y el bienestar.

El mundo de la política incluye campañas electorales, crisis, a veces posturas extremistas (por ejemplo, extrema derecha y extrema izquierda), el desplazamiento social, los nacionalismos, los traumas políticos, el cambio social, las protestas, las transiciones, el terrorismo y la violencia. Un análisis de estas situaciones, así como de la historia en general, ponen en evidencia la importancia de las emociones en la política.

Los conflictos de poder son una constante en la gestión de la gobernabilidad. En un conflicto se activa la ira, que predispone a atacar de alguna forma, ya sea verbalmente o físicamente. A veces, los ataques verbales en el Congreso de Diputados llegan al insulto y a la descalificación del adversario de forma ofensiva incluso para los oyentes. Es una imagen diametralmente opuesta de lo que debería ser el comportamiento modélico de las personas mediáticas, como son los políticos, que deberían ser un modelo de comportamiento para los espectadores.

¿Quosquetandem? ¿Hasta cuándo estamos dispuestos a mantener este sistema? Tal como están las cosas, tanto a nivel nacional como internacional, el sistema se puede mantener indefinidamente. Sin embargo, hemos de proyectarnos hacia el futuro. Tal vez hacia un futuro muy lejano, que muchos ya no veremos. Un futuro que se empieza a construir ahora y que se va a basar en la respuesta que demos a esta pregunta: ¿Sobre qué emociones queremos fundamentar la sociedad del futuro y su convivencia?

La convivencia y el bienestar como objetivos de la política

La convivencia y la construcción del bienestar es lo que justifica la política. Por esto, se impone pasar del discurso del miedo y la ira al discurso del amor y el bienestar, a pesar de todo. No estamos acostumbrados a ello y puede sonar como una utopía ingenua. Pero en el fondo es lo que desea una parte importante de la ciudadanía; probablemente la mayoría de las personas.

El amor es un estado emocional que predispone a un compromiso activo en favor del bienestar de los seres amados. En política, las personas amadas son la ciudadanía en su conjunto, no solamente los militantes del propio partido. En este sentido se puede considerar que el amor y el bienestar constituyen la esencia de la finalidad de la política.

Si el bienestar es uno de los objetivos importantes de la gestión política, conviene tomar conciencia de que hay diversos tipos de bienestar: material, físico, social, profesional, emocional. El conjunto de todos ellos es el bienestar integral, puesto que los integra en un concepto global. La política no puede limitarse al bienestar material. Debe implicarse en el bienestar integral, y por lo tanto debe incluir el bienestar emocional, que coincide en gran medida con la felicidad.

La construcción del bienestar depende de cada persona. Sus actitudes, voluntad, valores, acciones y en definitiva lo que una persona piensa, hace y siente es lo que va construyendo el bienestar. Pero también hay unos condicionantes ambientales que lo favorecen o dificultan. Aquí es donde la gestión política debe favorecer el mejor contexto para la construcción del bienestar.

La educación juega un papel esencial en la forma de ver la vida y en la manera de enfocar el bienestar. La educación emocional tiene como objetivo el desarrollo de competencias que preparen a las personas para una mejor convivencia y bienestar. Por esto desde la política conviene fomentar la educación emocional como factor importante en la construcción del bienestar.

Un aspecto de la educación emocional consiste en tomar conciencia del clima emocional que nos rodea y como a veces se crean climas emocionales tóxicos. Conviene que la ciudadanía detecte cuando desde el poder se emiten mensajes interesados e injustificados de miedo e ira. Esto crea climas emocionales incompatibles con el bienestar.

Una ciudadanía formada en competencias emocionales está en mejores condiciones para analizar la compleja realidad social y política para poder contribuir mejor a la construcción del bienestar.

El presente texto se basa en el libro Política y emoción (Bisquerra, 2017), documento al que remitimos más ampliar sobre lo que aquí se expone, así como a la bibliografía siguiente donde se aportan más elementos sobre estos temas.

Bibliografía

Bisquerra, R. (2008). Educación para la ciudadanía y convivencia. El enfoque de la educación emocional. Barcelona: Wolters Kluwer.

Bisquerra, R. (2013). Cuestiones sobre bienestar. Madrid: Síntesis.

Bisquerra, R. (2017). Política y emoción. Madrid: Pirámide.

Sobre el autor

construcción del bienestarRafael Bisquerra es director del Postgrado  en Educación Emocional y Bienestar (PEEB) y del Postgrado en Inteligencia Emocional en las Organizaciones (PIE), entre otros, en la Universidad de Barcelona (UB).

Es catedrático de Orientación Psicopedagógica, Licenciado en Pedagogía y en Psicología, fundador y primer director del GROP (Grup de Recerca en Orientació Psicopedagògica).

También es fundador (junto con otros) de la FEM (Fundación para la Educación Emocional) y ha impulsado las Jornadas de Educación Emocional (JEE) de la UB.

Desde mediados de los noventa se ha centrado en la investigación de educación emocional y algunas de sus publicaciones son: Psicopedagogía de las emociones (Síntesis, 2009), Educación emocional y bienestar (Praxis, 2000), Educación para la ciudadanía y convivencia. El enfoque de la educación emocional (Wolters Kluwer, 2008), La educación emocional en la práctica (Horsori, 2010), Educación emocional. Propuestas para educadores y familias (Desclée de Brower, 2011), Modelos de orientación e intervención psicopedagógica (Praxis, 1998), Manual de orientación y tutoría (Praxis, 1996-2002), Orígenes y desarrollo de la Orientación Psicopedagógica (Narcea, 1996), Métodos de investigación educativa (CEAC, 1989), entre otros.

Para más información sobre el autor, se puede visitar su página web.

 

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Doctora en Psicología y profesora de la Universidad Católica de Valencia. Co-directora del Máster de Resolución de Conflictos en el Aula. Autora, entre otras obras, de Maltrato de Personas Mayores en la Familia en España (Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia: Serie Documentos, nº. 14, 2008)

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