Obesidad y adicciones, por Gloria Cava.

[themecolor]Reflexiones en torno al artículo “Brain Dopamine and Obesity”, de Gene-Jack Wang, Nora D. Volkow, et al., The Lancet, vol. 357, issue 9253, 3 February 2001, pp. 354-357.[/themecolor]

Por Gloria Cava[1]

La obesidad comienza a ser un grave problema que afecta a un buen número de nuestros escolares: entre el 5% y el 10% de los niños en edad escolar son obesos, proporción que aumenta en los adolescentes hasta el 20%, según revelan investigaciones recientes realizadas en distintos países. A continuación analizo una de las hipótesis más contratadas acerca del origen biológico de la obesidad.

§1. Introducción

Entre los autores de este artículo destaca la Dra. Nora D. Volkow. Algunos datos biográficos suyos son los siguientes:

La Dra. Volkow nació en México. Se graduó en Medicina en la Universidad Nacional Autónoma de México. Realizó su capacitación postdoctoral en psiquiatría en la Universidad de Nueva York, donde recibió el premio Laughlin Fellowship Award por ser uno de los diez médicos residentes más destacados en el campo de la psiquiatría en los Estados Unidos.

La Dra. Volkow ha desempeñado buena parte de su carrera profesional en Upton, Nueva York en el Laboratorio Nacional de Brookhaven del Departamento de Energía, llegando a ser Directora de Medicina Nuclear, Presidenta del Departamento de Medicina y Directora Asociada de Ciencias de la Vida. Además, ha  sido profesora del Departamento de Psiquiatría y Vicedecana de la Escuela de Medicina de la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY, por sus siglas en inglés) en Stony Brook. Actualmente, la Dra. Volkow es Directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA, por sus siglas en inglés), que forma parte de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos.

La Dra. Volkow ha publicado más de 500 artículos en revistas científicas de alto prestigio y más de 90 capítulos de libro y otros tipos de manuscritos. También ha editado tres libros sobre la aplicación de las técnicas de neuroimágenes en el estudio de los trastornos mentales y adictivos. A este respecto hay que destacar el hecho de que la Dra. Volkow ha sido la introductora de dichas técnicas en la investigación sobre los cambios neuroquímicos asociados con la adicción.

§2. La obesidad

Algunas hechos sobre la obesidad son éstos:

  • La prevalencia de la obesidad está creciendo a escala mundial.
  • Se han dedicado grandes esfuerzos a desarrollar medicamentos para el control del peso que actúen sobre los neurotransmisores que regulan la ingesta.
  • De particular interés es a este respecto la DOPAMINA, neurotransmisor ligado a circuitos neuronales que tienen que ver con la gratificación y la motivación de la conducta.

Dicho de modo general, la comida y las drogas activan en el cerebro circuitos que la evolución ha ideo ‘construyendo’  para que gratifiquen  comportamientos sin los cuales no sobreviviríamos. Eso significa que, si nos atrae la comida, es porque nos gratifica y da placer. Ese placer se produce porque un neurotransmisor, la dopamina, activa circuitos neuronales ubicados sobre todo en el cuerpo estriado (putamen y núcleo caudado).

Vía Dopaminérgica.

Vía Dopaminérgica.
La obesidad como adicción.

En concreto, la vía por la que llega la dopamina al cuerpo estriado parte de la substantia nigra, una estructura cerebral situada en el mesencéfalo.

§3. La hipótesis de Volkow sobre la obesidad

La Dra. Volkow y su equipo sustentan la hipótesis de que la obesidad se debe a que se come más para alcanzar una gratificación adecuada, porque está alterado el mecanismo de gratificación por ingesta: no es que haya menos dopamina; es que HAY MENOS RECEPTORES DE LA DOPAMINA EN EL CUERPO ESTRIADO.

Para contrastar esta hipótesis la Dra. Volkow y su equipo han realizado un estudio sobre una muestra formada por 10 personas muy obesas  (IMC mayor que 40 kg/m2) y 10 controles normales, seleccionados entre las personas que respondieron a un anuncio. Todas ellas fueron inicialmente sondeadas por teléfono y luego fueron evaluadas como pacientes externos, excluyéndose las que tenían alguna de las características siguientes:

  • Enfermedad psiquiátrica o neurológica presente o pasada;
  • Traumatismo cráneo-encefálico con pérdida de conciencia (más de 30 minutos);
  • Hipertensión, diabetes o condición médica que pudiera alterar el funcionamiento cerebral;
  • Uso de medicación anoréxica o intervención quirúrgica para pérdida de peso (en los 6 meses anteriores);
  • Abuso de alcohol o substancias tóxicas en el presente o en el pasado.

Además, practicaron un análisis a las diferentes personas seleccionadas para asegurarse de que no estaban haciendo uso de drogas psicoactivas (recuérdese que drogas y comida siguen las mismas vías de gratificación).

A las 10 personas obesas seleccionadas (y a los 10 controles) les practicaron una Tomografía por Emisión de Positrones  (TEP), con el resultado que se muestra a continuación:

Obesidad. TEP

Obesidad. Tomografías de controles y personas obesas.

La diferencia de colores indica mayor o menor actividad:

        Rojo/amarillo: actividad alta

        Verde/azul: baja.

Pues bien, las tomografías  muestran que la cantidad de receptores de Dopamina en el cuerpo estriado de las personas obesas es mucho menor que la que hay en personas normales. Una deficiencia parecida se encuentra también en los drogodependientes.

Además, este experimento permite mostrar que la cantidad de receptores de dopamina en el cuerpo estriado de las personas obesas correlaciona negativamente con su IMC.

§4. Una cuestión abierta

El experimento deja abierta la que quizá sea la gran pregunta: los obesos,

a)     ¿comen más porque tienen menos receptores de dopamina en su cuerpo estriado?

o

b)     ¿tienen menos receptores de dopamina en su cuerpo estriado porque comen más y su cerebro ha de compensar los niveles crónicamente elevados de dopamina que se activan por el exceso crónico de comida?

Sea cuál sea la respuesta, lo que sí que está claro es que tratamientos farmacológicos tendentes a incrementar la cantidad de receptores de dopamina en el cuerpo estriado de las personas obesas podría contribuir a que la ingesta alimentaria se redujera. De todo modos, la Dra. Volkow considera que hay otras terapias alternativas, en particular la terapia de grupo y el ejercicio físico.


[1] Profesora del Máster Universitario en Resolución de Conflictos en el Aula de la UCV “San Vicente Mártir”.


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Gloria Cava
Gloria Cava es doctora en psicología y máster en psicología clínica,en terapia familiar y en terapia breve estratégica. Es psicóloga especialista en Psicoterapia por la Federación Europea de Asociaciones de Pscólogos (EFPA/COP). Ha sido psicóloga adjunta de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Universitario la Fe (Valencia) entre 1999 y 2011 [véase: http://www.gloriacavapsicologa.com]

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