El modelo permisivo indulgente como factor de riesgo de la conducta violenta en menores

El modelo permisivo indulgente como factor de riesgo de la conducta violenta en menores, por Isabel Iborra Marmolejo, codirectora del Máster en Resolución de Conflictos en el Aula de la UCV.

En los últimos años, hemos vivido un incremento en la preocupación que generan ciertas conductas conflictivas que presentan un porcentaje de menores. Estos comportamientos problemáticos se encuentran en el foco del interés de la opinión pública y de los medios de comunicación. Entre los problemas de conducta –también llamados problemas externalizantes– se pueden encontrar desde conductas disruptivas (indisciplina, desafío a la autoridad, contestaciones inapropiadas, etc.) hasta conductas antisociales, pasando por conductas de riesgo (fugas del hogar, hacer novillos en la escuela, conducción peligrosa, ingestión de drogas, prácticas frecuentes de sexo, etc.) y trastornos de conducta (TDAH, TND, etc.). A pesar de que unas están a la base de las otras y es necesario prestar atención a todos estos comportamientos, los que se encuentran en el centro de la preocupación, por su gravedad, son las conductas antisociales y, dentro de ellas, las conductas violentas.

La violencia perpetrada por menores incluye todas aquellas acciones u omisiones que se llevan a cabo de forma intencional y que pueden tener como consecuencia algún tipo de daño en terceros. Aunque podemos encontrar diferentes tipos de violencia en función del criterio de clasificación que utilicemos (individual o grupal; ocasional o reiterada; etc.), para este artículo nos vamos a centrar en el criterio del contexto en el que ocurre, focalizando en la escuela y la familia, como los dos contextos en los que más frecuentemente encontramos este tipo de comportamientos.

Las formas de violencia más prevalentes que presentan los menores cuando hablamos de violencia escolar y familiar son la violencia entre iguales (entre compañeros) y la violencia filioparental. Ambas han recibido (y lo siguen haciendo) una gran atención por parte de la sociedad y de los medios que, en muchas ocasiones, se preguntan “¿qué estamos haciendo mal?” para que, al menos aparentemente, estos comportamientos vayan en aumento.

Son muchos los factores que influyen para que un menor acabe presentando conductas violentas en estos dos ámbitos y, por ello, es imprescindible analizarlos bajo un modelo sistémico. En dicho modelo, es básica la idea de que ningún factor por sí mismo va a provocar la conducta violenta, sino que esta es el resultado de la interacción de muchos factores que se encuentran a distintos niveles. Algunos de estos factores son personales (como la impulsividad, la falta de empatía o, incluso, el consumo de sustancias tóxicas), otros son escolares, familiares, sociales (falta de apoyo social, problemas económicos, etc.) o culturales (creencias, discriminación, etc.).

En la siguiente figura, Tamarit y Pereda (2014) ofrecen una aproximación a los principales factores de riesgo en el caso de la violencia filioparental:

Violencia filio parental

Dado lo amplio de la temática, en el presente artículo nos centraremos únicamente en los factores familiares y, en concreto, en la influencia que el modelo permisivo indulgente tiene en los comportamientos violentos por parte de menores, tanto en el ámbito escolar como en el familiar. Somos conscientes de la relevancia de otros factores de riesgo familiares en este tipo de conductas: los modelos próximos de violencia, determinadas estructuras familiares (con especial relevancia de la monoparental) o la falta de vinculación afectiva de los menores con los padres, son factores que la literatura ha relacionado recurrentemente con las conductas violentas perpetradas por menores. En esta ocasión, no obstante, analizaremos exclusivamente la influencia de un modelo educativo en concreto: el modelo permisivo indulgente (aun a sabiendas de que hay otros modelos educativos, como el autoritario, que también guardan relación con este tipo de conductas).

El modelo permisivo indulgente es uno de los posibles modelos educativos familiares y se caracteriza por la ausencia de normas, límites y supervisión de la conducta del menor, combinada con un afecto adecuado hacia los menores. La parte positiva de este modelo es el afecto que se expresa a los menores (al contrario que en el modelo autoritario, en el que las expresiones de afecto son casi inexistentes). La parte negativa hace referencia al establecimiento y cumplimiento de límites y normas, tan necesarias para que los menores adquieran el principio de realidad, según el cual, sus derechos terminan cuando vulneran los derechos de los demás. El modelo permisivo indulgente puede actuar como un factor de riesgo de la conducta violenta en los menores, de forma que hay ocasiones en las que en estas familias se genera un cambio de roles, tomando la autoridad los padres, en lugar de los menores.

El modelo teórico que explica la relación entre el modelo permisivo indulgente y la violencia parental es la teoría de la coerción, según la cual este tipo de violencia es fruto del condicionamiento operante en el contexto de la interacción social entre padres e hijos. El proceso tiene cuatro fases: 1) los hijos perciben los límites y demandas de los padres como una intromisión o un ataque; 2) los hijos responden con conductas violentas; 3) los padres ceden y se muestran sumisos, renunciando a su autoridad, reforzando así la conducta de los hijos; 4) hijos y padres mantienen dicho ciclo.

Aunque es común que el problema comience en el contexto familiar, no es poco frecuente que este tipo de conductas violentas se generalice a otros contextos, como el escolar. Aquellos menores que han aprendido que a través de comportamientos violentos (sea violencia física o psicológica) consiguen sus objetivos, es común que utilicen esas mismas técnicas en otros contextos de interacción. De esa forma, el modelo permisivo indulgente supone un factor de riesgo tanto para la violencia filio parental, en el ámbito familiar, como para la violencia entre iguales, en el ámbito escolar. En definitiva, la mayoría de los menores con conductas violentas y delictivas surgen en un modelo permisivo indulgente que genera niños individualistas y hedonistas, incapaces de aceptar la frustración.

Esta cuestión está avalada por los resultados de la investigación. Así, en el el informe sobre la Situación del menor en la Comunidad Valenciana (Iborra y otros, 2011), se encontró que 6 de cada 10 madres y 5 de cada 10 padres de menores infractores, presentaban un modelo permisivo indulgente. Asimismo, el modelo educativo más frecuente tanto en padres como en madres de menores que habían cometido violencia filio parental era el modelo permisivo indulgente.

Modelo permisivo indulgente

Esta prevalencia del modelo permisivo indulgente con respecto a otros modelos educativos, se constata en los distintos tipos de violencia perpetrada por menores (Iborra y otros, 2011).

Dada la relación encontrada entre el modelo permisivo indulgente y las diferentes formas de violencia que pueden presentar los menores, resulta fundamental abordar estas cuestiones a nivel preventivo. Un adecuado equilibrio entre el afecto mostrado al menor y el establecimiento de unas normas y límites apropiados, junto con una supervisión del cumplimiento de los mismos, es un factor protector de las conductas violentas entre los menores. Es necesario, pues, trabajar con los padres cómo establecer dichos límites y qué estrategias educativas emplear en caso de que estos no se cumplan. El beneficio que esto puede ocasionar tanto para el propio menor como para la familia, la escuela y, en definitiva, la sociedad en general, justifican ampliamente el uso de recursos en dicha dirección.

 

Bibliografía

Iborra, I. y Sanmartín, J. (2011). ¿Cómo clasificar la violencia? La taxonomía según Sanmartín. Revista Criminología y Justicia, 1: 22-31.

Iborra, I., Rodríguez, A., Serrano, A. y Martínez, P. (2011). Situación del menor en la Comunidad Valenciana: víctima e infractor. Valencia: Centro Reina Sofía.

Tamarit, J. M. y Pereda, N. (2014) (coord.). La respuesta de la victimología ante las nuevas formas de victimización. EDISOFER. Colección Actualidad Criminológica y Penal.

Imagen destacada: Pixabay

Máster en Resolución de Conflictos en el Aula de la UCV

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Doctora en Psicología y profesora de la Universidad Católica de Valencia. Co-directora del Máster de Resolución de Conflictos en el Aula. Autora, entre otras obras, de Maltrato de Personas Mayores en la Familia en España (Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia: Serie Documentos, nº. 14, 2008)

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