Atribuciones causales en el contexto educativo, por Margarita Gutiérrez

Atribuciones causales en el contexto educativo

Por Margarita Gutiérrez, Profesora del Máster en Resolución de Conflictos en el Aula de la Universidad Católica de Valencia

Para explicar la relación entre la emoción y la motivación, Weiner (1986) desarrolló la teoría de la atribución, que ha tenido una aplicación directa en la psicología de la educación, y puede ser de gran utilidad para entender a los alumnos en sus creencias, motivaciones y actitudes hacia el aprendizaje y en el contexto del aula.

Para Weiner lo que determina la motivación es el proceso de cognición y emoción que se deriva tras el resultado de un acontecimiento. El autor, predice que el afecto condiciona la acción, y el rendimiento puede ser considerado la acción. Lo importante no es la emoción en sí misma, sino el tipo de explicaciones o atribuciones causales que el alumno hace después del resultado de su comportamiento. Según esta teoría una secuencia motivacional comienza una vez obtenido el resultado, que puede ser positivo/éxito o negativo/fracaso. Si es positivo y esperado, entonces genera un sentimiento de felicidad; sin embargo si es negativo o inesperado, aparece una sensación de sorpresa y/o tristeza.

atribuciones causalesWeiner estudió los factores asociados al éxito o fracaso de una tarea y definió tres dimensiones para clasificar las atribuciones causales:

  1. Según el locus de control, la causa se puede clasificar como interna o externa al niño,
  2. según el grado de inmutabilidad o modificación de la causa en el tiempo: estable o inestable, y
  3. según el grado de control del individuo, puede ser controlable o incontrolable.

Las atribuciones causales de los alumnos suelen estar referidas a las características personales (como la autoeficacia, necesidad del logro, autoestima), el estatus sociodemográfico y la información recibida que puede provenir de lo que el alumno sabe de su propia historia de ejecuciones anteriores o de los demás y la información recibida de padres, profesores u otras personas significativas (García, 2006).

Por ejemplo, si un alumno sabe que ha suspendido un examen de historia atribuye su fracaso a que ha estado enfermo unos días antes, esta sería una atribución que combina las dimensiones interna-inestable-incontrolable. No sería lo mismo que indicará que ese fracaso en el examen es debido a que el profesor no le aprecia y le tiene manía, lo que implicaría una atribución externa-estable-incontrolable. El resultado es el mismo, un suspenso, pero lo que realmente nos da información es la interpretación del alumno hacia el suspenso: suspendo “porque no sirvo para los estudios”, “porque he tenido mala suerte”, “porque ha suspendido todo el mundo porque era demasiado difícil”; las consecuencias de cara a futuras situaciones de examen son completamente distintas.

Weiner (1986) describe siete emociones que se generan en función de las atribuciones causales que hacen las personas.

IRA Resultado negativo y atribución de ausencia de control
CULPABILIDAD Resultado negativo, con atribuciones de causas controlables y falta de esfuerzo propio
VERGÜENZA Resultado negativo, con atribución de causas controlables, pero con falta de capacidad
DESESPERANZA Resultado negativo y atribución de causas estables
ORGULLO Y AUTOESTIMA ALTA Resultado positivo y atribución causal interna
AUTOESTIMA BAJA Resultado positivo y atribución causal externa
COMPASIÓN Está relacionada con la ausencia de control
GRATITUD Solo si se atribuye a la conducta del otro el carácter volitivo y dirigida a beneficiarnos

Las atribuciones causales tienen consecuencias psicológicas, que se relacionan con las expectativas y la motivación. Por eso es fundamental que los educadores prestemos atención a la explicaciones que usan los chicos para interpretar los sucesos de su vida. Se trata algo sencillo preguntar al alumno sobre las causas de su conducta. En su respuesta hallaremos mucha información sobre él, sobre sus expectativas y cómo interpreta la realidad en la que vive.

Esta teoría es útil en el mundo educativo, pues hace ver la posibilidad de intervenir para efectuar ciertos cambios de estilo atribucional, en el caso de detectarse la presencia de formas de explicar al rendimiento escolar por incapacidad o desajuste. Se trataría de primero identificar el estilo de argumentos que utiliza el joven para dar explicación de sus éxitos y fracasos, escucharlo. Después podemos hacer que identifique los pros y contras de ese estilo atribucional y trabajar para ajustar su pensamiento hacia emociones que sean más adecuadas para su crecimiento.

Weiner (1992) enumera las posibles causas del éxito o fracaso escolar más frecuentemente señaladas por los estudiantes:

  • Refleja el grado en que consideran sus propias habilidades, aptitudes o conocimientos previos como relevantes para la realización de la tarea encomendada.
  • Relacionado con la práctica previa, resalta la intensidad con la que han intentado llevar a cabo una actividad y el tiempo invertido en ella como causas del éxito o del fracaso.
  • Indica la trascendencia que les conceden a diferentes procesos elegidos y puestos en marcha por ellos para mejorar su proceso de aprendizaje.
  • Valora en qué medida toman en consideración ciertas características de la tarea o asignatura, como su facilidad, dificultad o novedad y el modo en que influyen en el rendimiento.
  • Muy relacionada con la anterior, trata de reflejar el papel asignado al profesor, a sus características de personalidad y a sus destrezas profesionales, en los resultados finales.
  • Expresa el peso que le conceden al azar a la fortuna en la consecución de los diferentes logros académicos.

Reconocer estas atribuciones causales en los alumnos implica ir más allá de los resultados en las tareas, supone escucharles de forma empática. Comprender desde su perspectiva como viven las situaciones de éxito y fracaso en el ámbito educativo, es una buena forma para poder ayudar a los alumnos en su proceso de crecimiento personal y académico.

Bibliografía

García, J. (2006). Aportaciones de la teoría de las atribuciones causales a la comprensión de la motivación para el rendimiento escolar. Ensayos (21), 217-232.

Weiner, B. (1986). An Attributional Theory of Motivation and Emotion. Nueva York: Springer-Verlag

Weiner, B. (1992). Human motivation. Metaphors, theories and research. California: Sage Publications.

 

 Imágenes: Pixabay

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Doctora en Psicología y profesora de la Universidad Católica de Valencia. Co-directora del Máster de Resolución de Conflictos en el Aula. Autora, entre otras obras, de Maltrato de Personas Mayores en la Familia en España (Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia: Serie Documentos, nº. 14, 2008)

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