La competencia emocional en la formación del docente, por Margarita Gutiérrez

[themecolor]La compentencia emocional en la formación del docente[/themecolor]

Margarita Gutiérrez, Profesora del Máster Oficial en Resolución de Conflictos en el Aula. UCV “San Vicente Mártir”

Todos estarán de acuerdo en que las emociones tienen un papel fundamental en el crecimiento personal y la felicidad de las personas. Las emociones positivas nos ayudan en las situaciones difíciles haciéndonos más fuertes, más resistentes y constituyendo un apoyo para enfrentarnos a los problemas y adversidades.

En este sentido, los avances científicos en temas de inteligencia y educación emocional, nos acercan a esta vivencia de las emociones positivas convirtiéndose en aspectos fundamentales que deben ser potenciados y considerados en cualquier ámbito de la formación humana.

Mucho se habla hoy en día de emociones y educación, parece un tema de moda, pero ya Aristóteles hablaba de “la buena vida” y la Psicología Positiva, centrada en el estudio de las emociones positivas y de los rasgos positivos, organizó todo un campo de conocimiento científico teórico-práctico creando un cambio de perspectiva en el estudio de la psicología.

De acuerdo a Zaccagnini (2004):

lo que está de moda ahora no son las emociones, que siempre han existido, ni su importancia en la elaboración del comportamiento, que siempre ha sido reconocida, sino un cambio en la forma de interpretarlas… Históricamente, las emociones han sido consideradas como dimensiones psicológicas “negativas” que se debían reprimir, eliminar o desfogar… Ahora, sin embargo, se plantea la posibilidad de verlas en positivo y aprovecharlas para orientar el comportamiento.

Actualmente contamos con una extensa producción científica que avala la necesidad de trabajar la educación emocional y que requiere de la competencia emocional para poder ser aplicada en un contexto determinado.

Pero ¿Qué entendemos por competencia emocional? Teniendo en cuenta las diversas propuestas que ofrece la literatura científica, la competencia emocional, considerando el propio constructo de inteligencia emocional, puede definirse como (Bisquerra y Pérez, 2007; Gutiérrez, Ibáñez y Aguilar, 2013):

el conjunto de conocimientos, capacidades, habilidades y actitudes necesarias para comprender, expresar y regular de forma apropiada fenómenos sociales para la mejora personal donde son imprescindibles unos estándares que dan cuerpo al desarrollo emocional que se concretan en:

  1. desarrollar habilidades de autoconciencia y auto-gestión para lograr el éxito en la escuela y en la vida;

  2. utilizar la conciencia social y las habilidades interpersonales para establecer relaciones positivas y,

  3. demostrar habilidades de toma de decisiones y comportamientos responsables en contextos personales, escolares y comunitarios

La ciencia y la práctica educativa nos están mostrando los beneficios de la Educación Emocional en alumnos de todas las edades. Cada vez se dan a conocer más  programas de educación emocional y de aprendizaje socio–afectivo en los contextos escolares.

girl-490836_640Desde la etapa de infantil, llegan propuestas educativas que favorecen el reconocimiento y manejo emocional en los niños (compentencia emocional), como una herramienta fundamental dentro del desarrollo integral de la infancia. También en la etapa de la Educación Secundaria, cuando los alumnos se encuentran en un momento de gran desarrollo emocional y social, los estudios hacen hincapié en la importancia de las habilidades emocionales  a través de los beneficios en las relaciones interpersonales, el rendimiento académico, la aparición de conductas disruptivas y el bienestar psicológico (Extremera y Fernandez Berrocal, 2003).

Reconocida la influencia positiva que tiene la inteligencia emocional en el desarrollo de los estudiantes y en el contexto educativo no podemos centrarnos únicamente en el alumnado, el papel de la Educación Emocional debe ir encaminado a destacar estas competencias emocionales que deben ser enseñadas también al profesorado.

board-106588_640Aunque son muchos los estudios que muestran los importantes beneficios de las competencias emocionales en el proceso formativo de los docentes,  nos preguntamos si a pesar de estas evidencias, los profesores están formándose en el desarrollo de estas competencias emocionales, si se trabaja para mejorar la inteligencia emocional de los docentes que deberán después enfrentarse a situaciones complejas y educar a sus alumnos. Homero dijo que “las palabras mueven y el ejemplo arrastra”, ¿puede un profesor con pocas habilidades socioemocionales enseñar bien el desarrollo de estas competencias en sus alumnos?

Si la inteligencia emocional es la condición sine qua non de liderazgo, como dicen algunos sabios, entonces los profesores deben ser y formar líderes del futuro, las instituciones educativas deben fomentar la promoción el desarrollo de la inteligencia emocional a través de la educación emocional. Por lo que no vale solo con llevar las emociones positivas a las escuelas, antes deben estar presentes en las aulas universitarias.

Bibliografía

Gutiérrez, M., Ibáñez, R. y Aguilar, R. (2013) Apuesta por la formación de competencias desde la inteligencia emocional. Reflexiones sobre su importancia en la docencia. Revista Edetania: estudios y propuestas socio-educativas, (44), 77-92

Bisquerra, R.  y Pérez, N. (2007). Las competencias emocionales. Educación XXI, 10, 61-82.

Zaccagnini, J. L. (2004). ¿Qué es Inteligencia Emocional?: Las relaciones  entre pensamientos y sentimientos en la vida cotidiana. Madrid: Biblioteca Nueva.

Extremera, N. y Fernández-Berrocal, P. (2003). La inteligencia emocional en el contexto educativo: hallazgos científicos de sus efectos en el aula. Revista de Educación, 332,  97-116.

Fuente de las imágenes: PIXABAY

La autora de este artículo

[themecolor]Margarta Gutiérrez[/themecolor], es profesora de la Universidad Católica de Valencia, en la rama de psicología del desarrollo y de la educación. Ocupa el cargo de Secretaria de la Facultad  desde el año 2009, del mismo modo ejerce como coordinadora del área de Calidad de la Facultad. Es doctora en Psicología por la Universitat de Valencia, Máster en Gerontología en la Universidad de Salamanca. Sus líneas de investigación se centran en la psicología positiva y el desarrollo humano, envejecimiento positivo, y desarrollo infantojuvenil.

 

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Isabel Iborra
Doctora en Psicología y profesora de la Universidad Católica de Valencia. Co-directora del Máster de Resolución de Conflictos en el Aula. Autora, entre otras obras, de Maltrato de Personas Mayores en la Familia en España (Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia: Serie Documentos, nº. 14, 2008)

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