Implementación de un programa de inteligencia emocional y mindfulnes para educación secundaria.

La inteligencia emocional y el Mindfulness en educación

Por Gloria Tomás.

 

El trabajo presentado por la autora se trata de una propuesta de intervención para prevenir los conflictos ea partir de una propuesta basada en el trabajo en el aula de la inteligencia emocional y e mindfulness.

Resumen

El trabajo destaca la importancia de integrar la inteligencia emocional en el aula debido a los cambios sociales que nos han conducido a una sociedad cambiante y compleja, con una pérdida creciente de valores y una ignorancia intrapersonal e interpersonal que se refleja en los múltiples conflictos que se suceden cada día en los centros. Estos conflictos demuestran que el desarrollo cognitivo necesita como complemento básico el desarrollo de competencias emocionales.

La metodología seguida es la de un trabajo de investigación donde se analiza el concepto de inteligencia emocional, su conexión con la filosofía del Mindfulness y con los principios de la Comunicación No Violenta y se propone un programa de actividades para aplicarse en un aula de secundaria durante 15 sesiones, distribuidas a lo largo del curso, en el horario de tutoría. Se trata de una propuesta mixta, realista y adecuada al contexto socioeducativo actual aprovechando las potencialidades de los diferentes modelos teóricos para prevenir y aprender a manejar los conflictos en el aula y en la vida.

La práctica diaria en las aulas de Educación Secundaria Obligatoria y la mera observación del comportamiento de los alumnos adolescentes ha llevado a plantearnos la necesidad de dotarles de una formación adecuada en inteligencia emocional. El informe de la UNESCO “La educación encierra un tesoro” (Delors, 1996) fija como pilares básicos para la educación en el siglo XXI: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a convivir. Estos dos últimos son los elementos trabajados por la inteligencia emocional y, son los más olvidados a veces en nuestras aulas y ello pese a que la legislación vigente recoge este objetivo.

Qué dice la ley

La LOE (Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación) en su preámbulo afirma: “se trata de conseguir que todos los ciudadanos alcancen el máximo desarrollo de todas sus capacidades, individuales y sociales, intelectuales, culturales y emocionales…”. Por otro lado, añade en su artículo 71 que: «las Administraciones educativas dispondrán los medios necesarios para que todo el alumnado alcance el máximo desarrollo personal, intelectual, social y emocional…».

La nueva ley

Por su parte, la LOMCE (Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la Mejora de la Calidad Educativa) señala en su preámbulo, apartado IV, que “las habilidades cognitivas, siendo imprescindibles, no son suficientes; es necesario adquirir desde edades tempranas competencias transversales, como el pensamiento crítico, la gestión de la diversidad, la creatividad o la capacidad de comunicar, y actitudes clave como la confianza individual, el entusiasmo, la constancia y la aceptación del cambio.” Por otro lado, también se indica en el capítulo XIV de este mismo preámbulo que “esta Ley Orgánica considera esencial la preparación para la ciudadanía activa y la adquisición de competencias sociales y cívicas”. A pesar de ello, no se menciona ni se hace referencia directa a la inteligencia emocional o de las habilidades sociales ni tampoco se concreta cómo se puede realizar su adquisición.

La importancia de la inteligencia emocional

El éxito académico pasa, no sólo como se ha considerado tradicionalmente, por asimilar, memorizar y entender nuevos conceptos sino que, cada vez más, en una sociedad competitiva y cambiante, se hace necesario conocerse a sí mismos y adquirir unas destrezas comunicativas que les permitan interactuar de manera satisfactoria con el resto. Conocer nuestras emociones, saber gestionarlas, comunicarnos de manera asertiva,… requiere de un proceso de conciencia, aprendizaje y entrenamiento que tiene en las aulas un espacio de desarrollo natural, especialmente, en las aulas de secundaria, momento vital de explosión y expansión emocional.

En las aulas, los jóvenes viven un intenso proceso de socialización e interacción con la comunidad educativa, tanto con sus compañeros como con los profesores, orientadores, conserjes,… con los que tendrán que aprender a aplicar valores de respeto, solidaridad, tolerancia, compañerismo,… aceptando las normas de convivencia del centro. De ello dependerá también su rendimiento académico y todo ello influirá en sus relaciones interpersonales fuera del centro.

CONCLUSIONES

 La propuesta de actividades para el desarrollo de las habilidades de la Inteligencia Emocional en el ámbito escolar se considera necesaria para el crecimiento vital de los adolescentes. Es desde los centros educativos desde donde se tiene que impulsar esta formación, posibilitando que los jóvenes puedan desarrollar una serie de habilidades desde edades tempranas que les permitan afrontar de forma satisfactoria su vida escolar y personal y complementar el desarrollo de sus habilidades cognitivas.

Los objetivos son tomar conciencia de las propias emociones, es decir, percibir los propios sentimientos y emociones, identificarlos; poner nombre a esas emociones; comprender las emociones de los demás; expresar las emociones de manera adecuada; regular los sentimientos, la impulsividad,…; ser asertivos defendiendo nuestros derechos y opiniones y respetando los de los demás; conocer el poder la empatía y aprender a comunicarnos de manera sincera, clara y cuidadosa. Todo ello para conseguir un mayor bienestar emocional capaz de contagiarse al resto de nuestro entorno porque ser socialmente hábil tiene, sin duda, repercusiones positivas para el ambiente.

Pero todas estas habilidades que permiten relacionarse y comunicarse con los demás, no son innatas, se aprenden. Por ello, se considera necesario educar estas habilidades emocionales y sociales en la etapa de la adolescencia.

Los estudiantes de secundaria, como puede apreciarse día a día en los centros tienen conflictos emocionales constantes en el aula, muestran sus carencias y desconocimiento de estas habilidades de la Inteligencia Emocional y una falta o inadecuada Inteligencia Emocional les puede provocar problemas en las relaciones interpersonales, bienestar psicológico, rendimiento académico,… y propiciar la aparición de conductas disruptivas que, a su vez, tienen un inmediato reflejo en el aula. Tanto profesores como alumnos se enfrentan cada día a situaciones en las que deben aplicar todas sus habilidades emocionales para conseguir una adecuada adaptación al entorno escolar.

Cómo hacerlo

Por ello, la Educación Emocional en las aulas resulta imprescindible como también para un óptimo desarrollo madurativo y cognitivo de los adolescentes. Es de vital importancia implantar en las aulas de Secundaria programas concretos de IE que contemplen y resalten las habilidades de este tipo de inteligencia, como se destaca en el modelo de Salovey y Mayer (1997).

En este sentido, educar las emociones es una realidad que ya está aplicando en muchas escuelas, pero que necesita ser extendida con rigor a todos los centros educativos para que tenga un impacto real. Es, precisamente, en esta línea en la que hay que incidir para sensibilizar a las autoridades educativas y al resto de la sociedad en la necesidad de conseguir el reconocimiento oficial de la Inteligencia Emocional (bajo esta u otra nomenclatura) como asignatura del currículo oficial prescriptivo.

La propuesta de actividades se nutre los modelos de Inteligencia Emocional de Salovey y Mayer (1990), Goleman (1995) y Bisquerra (2003), en su primera y penúltima etapa, a través del Mindfulness y, en la última etapa, a través de la Comunicación No violenta. Por una parte, la invitación del Mindfulness a observar los pensamientos sin emitir juicios de valor y la aportación de la CNV de formular al otro las peticiones necesarias para satisfacer nuestras necesidades emocionales y hacerlo con amabilidad, compasión, comprensión agradecimiento respeto y amor, han servido de base para trazar las distintas fases del programa planteado.

En resumen, un desarrollo explícito de la educación de los aspectos emocionales y sociales es la única manera de crear una sociedad mejor, una sociedad con adolescentes creativos e inteligentes, pero sobre todo sanos, integrados y felices.

LIMITACIONES Y PROYECCIONES DEL PROGRAMA

Las principales dificultades que se prevén en la implantación de este programa son las derivadas de su misma esencia ya que no forma parte del currículo ordinario de los IES. Por tanto, su viabilidad depende de la voluntariedad de las instituciones y los profesionales que lo aplicarían. Una de las maneras de evitar este problema sería integrar la educación emocional como una materia o disciplina más del currículo escolar.

Su implantación, dependiente pues del departamento de orientación y de los profesores tutores, exigiría la plena implicación de estos dos agentes, además del resto de la comunidad educativa, como el resto de profesorado, equipo directivo y familias. En este sentido, la concienciación y formación en este ámbito no sólo de la comunidad educativa sino de la sociedad en general y también de la clase política serían de gran utilidad.

El programa planteado tiene una duración escasa precisamente para adaptarse a estas realidades socio-educativas actuales y permitir, sino un desarrollo pleno de los objetivos planteados, sí una primera toma de contacto con algunas actividades y conceptos para desarrollar la inteligencia emocional de los alumnos y permitir vislumbrar su auténtico potencial.

Por otro lado, como se ha apuntado, uno de los puntos fuertes del programa planteado es su carácter práctico y su adaptabilidad al sistema educativo actual como introducción a una disciplina vital. La proyección de dicho programa sería poder validarlo con su aplicación en un aula de Enseñanza Secundaria con la finalidad de corroborar su utilidad para trabajar las emociones, parte inherente del ser humano y favorecer así el desarrollo integral del alumno adquiriendo una nueva percepción de la educación.

El conocimiento de las propias emociones, el conocimiento de las emociones de los demás, el manejo y control emocional, la aplicación de estos conocimientos en las relaciones interpersonales para que fluyan en armonía con nuestros valores y necesidades,… en resumen, bienestar, calidad de vida, felicidad, equilibrio,…son objetivos y necesidades sociales no atendidas en las materias académicas ordinarias y que desde este programa se invita a empezar a trabajar.

 

Si le ha parecido interesante este trabajo, puede continuar leyéndolo aquí.  Propuesta de Mindfulness e inteligencia emocional para IES.Tomás

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Doctora en Pedagogía. Profesora titular de la Universidad Católica de Valencia, Sus áreas de investigación son los problemas de conducta, la violencia escolar, el maltrato infantil y la inclusión educativa. Es Co-directora del Máster de Resolución de Conflictos en e Aula. Autora de diversos artículos, informes y estudios sobre el tema.

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