Indagando en el acoso escolar, por Cristina Ruiz Ábalos

[themecolor]Indagando en el acoso escolar[/themecolor],

por Cristina Ruiz Ábalos, Maestra en lengua extranjera (inglés), Graduada en Educación Primaria y Máster en Resolución de Conflictos en el Aula (UCV). Trabaja como maestra de inglés en un colegio público de Murcia.

En el presente artículo se exponen los principales resultados de un estudio que se ha centrado en investigar un supuesto caso de acoso escolar, así como la planificación de una intervención al confirmarse el mismo.

De esta forma, se han llevado a cabo una serie de pasos, tales como los siguientes:

  • Formulación de la hipótesis de acoso escolar.
  • Recogida de información.
  • Análisis funcional.
  • Contrastación de hipótesis.
  • Planificación de la intervención para todos los implicados.

El posible caso de acoso se encontraba en un aula de cuarto de Educación Primaria. Existían una serie de agresiones verbales continuadas (unos tres meses aproximadamente) por parte del supuesto acosador hacia la víctima. Dichas agresiones se producían en el recreo y en los pasillos del centro educativo y a ellas se unían dos compañeros y amigos del agresor.

A partir de que los padres de la supuesta víctima denunciaron dichas agresiones, dio comienzo la investigación del caso.

Así, se llevaron a cabo una serie de entrevistas con todos los implicados en el presunto caso de acoso escolar: víctima, agresor, observadores y participantes, la tutora del grupo y  padres de la víctima y del agresor.

Además, se realizó un análisis funcional a la supuesta víctima. A través de él se conocieron las relaciones que caracterizaban su conducta: los estímulos antecedentes, la respuesta ante el agresor y los estímulos consecuentes de dicho acercamiento. El objetivo era conocer lo que llevaba a la víctima a comportarse y a experimentar ciertas sensaciones al encontrarse frente a su agresor. Dicho análisis ayudó a determinar por qué se mantiene la conducta de acoso.

Una vez que se recogieron todos los datos necesarios y se contrastaron las distintas hipótesis se pudo confirmar que efectivamente estábamos ante un verdadero caso de acoso escolar. Para ello se tuvieron en cuenta los siguientes indicadores:

  • Hay daño psicológico sobre la víctima.
  • La conducta negativa del agresor es intencional, repetitiva y continuada.
  • Se realiza dentro del horario escolar e incluso fuera de él.
  • Existe desequilibrio de poder.
  • Hay observadores que se mantienen pasivos e incluso llegan a participar.

Una vez corroborada dicha problemática empieza un proceso de intervención con todos los implicados, es decir: la víctima, el agresor, los participantes y observadores, las familias y el profesorado.

El proceso de intervención comienza atendiendo al protocolo administrativo, el cual determinará, dependiendo de la gravedad del caso, el tipo de sanción para el acosador o acosadores.

En cuanto a la intervención con la víctima será necesario, en primer lugar, la protección de la misma a través una serie de medidas que tienen el objetivo de acompañarla en ciertos momentos, y vigilar puntos estratégicos donde se produce el acoso escolar.

También se hablará con ella, se le transmitirá confianza y se le proporcionarán una serie de estrategias a través de las cuales pueda escabullirse de su acosador. De esta forma, estará más relajada, disminuirá su miedo y se tranquilizará ante las situaciones en las que se sienta amenazada.

Por otra parte, se llevará a cabo también una intervención con el agresor. Esta intervención tendrá como objetivo acabar con las conductas de acoso y reeducar al acosador.

Un método muy apropiado para menores entre nueve y dieciséis años es el método Pikas. A través de él se pretende que el agresor y participantes tomen conciencia de su mala conducta y del daño que causan a la víctima, para que finalmente, deje de actuar de tal forma. Este método se basa en una serie de entrevistas con los agresores y víctima en las que se toman acuerdos y un encuentro final entre ellos en el que se comprometen a cumplir todo lo pactado.

En cuanto al grupo-clase, también se deberá intervenir para conseguir una sensibilización del alumnado ante las situaciones de acoso. Se les hará conscientes de la importancia de no apoyar al agresor, sino por el contrario, deben ponerse en el lugar del compañero agredido e integrarle en el grupo. Se trabajarán con la clase las habilidades sociales y la resolución de conflictos para evitar futuros problemas.

picnic-644278_640La intervención con las familias también será clave para acabar con este tipo de casos. Los padres de la víctima deberán tratar de mejorar su autoestima y seguridad en sí misma, así como aconsejarle en cuanto a las medidas a adoptar frente a las agresiones.

Los padres del agresor por su parte, deben aconsejar a su hijo o hija para que cese en sus comportamientos. Además, será importante que establezcan límites claros y le ayuden a aprender habilidades sociales.

Por  último, las familias de los observadores deben estar informadas sobre este tipo de problemas para que orienten a sus hijos de la mejor forma posible.

No hay que olvidar al profesorado quien será clave en la prevención, detección temprana e intervención de los casos de acoso escolar. Para ello, será necesario que tengan una adecuada formación en dicho campo y un buen protocolo que indique cómo actuar en cada momento.

Queda claro que la responsabilidad en el acoso escolar recae sobre toda la comunidad educativa, y cada uno de los miembros de la misma deberá colaborar desde distintos ámbitos en la prevención y pronta erradicación de esta problemática.

 [themecolor]Conclusiones sobre la intervención en casos de acoso escolar[/themecolor]

Una temprana intervención en un caso de acoso escolar será crucial para evitar secuelas altamente negativas tanto en el agresor, que aprenderá a actuar a través de la violencia, como en la víctima que podrá sufrir graves daños psicológicos. Tampoco podemos olvidar al resto de alumnos que conviven rodeados de violencia y que pueden sufrir en un futuro la suerte de la víctima o incluso convertirse en agresores.

De esta forma, los centros educativos deben estar preparados en todo momento para poder abordar el problema de la violencia  y del acoso escolar en el instante en que éstos se presenten en las aulas.

 Fuente de las imágenes: Pixabay

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Doctora en Psicología y profesora de la Universidad Católica de Valencia. Co-directora del Máster de Resolución de Conflictos en el Aula. Autora, entre otras obras, de Maltrato de Personas Mayores en la Familia en España (Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia: Serie Documentos, nº. 14, 2008)

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