El desarrollo socioemocional del niño a través del juego, por Margarita Gutiérrez

El desarrollo socioemocional del niño a través del juego

Por Margarita Gutiérrez, Profesora del Máster en Resolución de Conflictos en el Aula de la Universidad Católica de Valencia

La actividad por excelencia en la infancia es el juego. Para los niños, jugar con otros supone mucho más que pasar un tiempo de diversión, tiene un efecto positivo en todas las dimensiones del desarrollo infantil.

El juego es difícil de definir, pero no tanto las conductas y actitudes que tienen los niños cuando juegan. La Real Academia de la Lengua define el verbo jugar como “hacer algo con alegría y con el solo fin de entretenerse o divertirse”. La diversión y el entretenimiento no es solo cosa de niños, pero es en la infancia cuando la acción de jugar tiene un papel fundamental en los procesos de aprendizaje y desarrollo social y moral.

En este artículo se analiza el papel que el juego tiene en el desarrollo social y emocional de los niños, como predictor de salud mental en la vida adulta.

En la psicología evolutiva se estudian las interacciones sociales teniendo en cuenta la evolución de los tipos de juegos en función de la edad.

Los niños de la etapa de educación infantil, juegan en compañía de otros niños, a veces de forma cooperativa y otras en solitario. Los niños entre dos y seis años a veces disfrutan simplemente observando como otros niños juegan, pero esa conducta de atención sobre cómo se relacionan los otros niños les sirve para empezar a conocer otras estrategias para participar en juego, iniciar conversaciones y entrar en un grupo.

El juego sociodramático también es característico de esta etapa, que va evolucionando hacia representaciones más complejas. Se podría decir que el juego sociodramático forma parte del proceso de aprendizaje de habilidades sociales, sobre todo comunicativas y de representación de conocimientos. Este tipo de juego de roles se sitúa en un estadio intermedio entre los juegos de acción o juegos motores más propios de las edades tempranas y los juegos de reglas que aparecen en la edad escolar.

Los juegos de reglas, como los juegos de mesa o los deportivos, consisten en realizar actividades conjuntas con otros niños pero con unas reglas iguales para todos.

La psicología del desarrollo también presta atención al estudio de las interacciones sociales de los niños con sus iguales a través del juego ofreciendo evidencias de su papel en la salud mental en la infancia.

El juego en los niños supone una actividad con un fuerte componente emocional. Los niños cuando juegan disfrutan, ríen, y generan emociones. Jugar les ayuda también a descargar tensiones, y les permite ir aprendiendo a regular y controlar esas emociones de entusiasmo, ira o enfado. Eljuego es un medio de socialización, expresión y comunicación.

Juego de burbujasCuando el juego se da en un contexto social, con la participación de un grupo de iguales, se da un escenario estupendo para aprender y poner en práctica las habilidades sociales y la resolución de conflictos. Aunque a veces los padres y educadores mediamos en los conflictos de los niños, es positivo que ellos mismos sean partícipes de sus propias decisiones, abordando situaciones problemáticas y elaborando estrategias de afrontamiento para cada situación. Es un momento para manifestar emociones e intercambiar pensamientos. Aun cuando los juegos sociales sean de peleas y luchas, juegos de gran actividad motora, también suponen una fuente de aprendizaje para establecer los mecanismos para controlar y modular los impulsos egocéntricos y las reacciones agresivas, que asentarán las bases de sus interacciones sociales adultas.

El desarrollo moral es otro aspecto a destacar entre los efectos positivos e influencias del juego entre niños. La mayoría de los juegos incluyen pautas de comportamiento que ayudan a los niños a tomar conciencia de la importancia de las normas para la convivencia, conocer la cultura y el respeto de los otros. Cuando los niños juegan a juegos de reglas ponen en práctica no solo el conocimiento y comprensión que tienen hacia esas normas, sino el respeto por las mismas, por los compañeros y por lo que se considera que es justo o injusto. También el juego ofrece la posibilidad a los niños de cambiar las normas y la realidad del mundo que les rodea.

En los juegos de representación, desde los personajes clásicos de “papás y mamás”, hasta los más imaginativos, ayudan a aumentar la conciencia personal en el niño, ampliando el conocimiento que tienen sobre el mundo a través de la interacción con otros actores. La oportunidad de interpretar distintos papeles de la vida adulta sin que los adultos participen, junto con otros niños, les ayuda a reflexionar sobre la experiencia del otro y a generar conductas empáticas y asertivas.

Ya hemos visto que el juego influye de manera muy positiva en el desarrollo de comportamientos sociales como el aprendizaje de habilidades sociales, de cooperación, de resolución y afrontamiento de problemas. Estas son competencias muy valoradas en los contextos educativos, ya que repercuten directamente en otro tipo de aprendizajes más formales. Es necesario que los niños tengan algún tiempo de juego con otros niños, esto repercutirá en su motivación y esfuerzo hacia otro tipo de tareas.

 

 Imágenes: Pixabay

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Doctora en Psicología y profesora de la Universidad Católica de Valencia. Co-directora del Máster de Resolución de Conflictos en el Aula. Autora, entre otras obras, de Maltrato de Personas Mayores en la Familia en España (Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia: Serie Documentos, nº. 14, 2008)

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