El cerebro adolescente, por Gloria Cava

[themecolor]Cerebro adolescente y problemas de conducta, [/themecolor]

por Gloria Cava, profesora del Máster en Resolución de Conflictos en el Aula, UCV «San Vicente Mártir».

Reflexiones sobre un artículo de Valerie F. Reyna[1] y Frank Farley, publicado en Mente y Cerebro, nº. 26/2007, pp.56-63, bajo el título de “El cerebro adolescente”.

 1.        La adolescencia y el riesgo

En EE.UU.:

  • Los jóvenes de ambos sexos, de edades comprendidas entre los 16 y los 20 años, tienen al menos el doble de probabilidades de sufrir un accidente en automóvil que los conductores de edades comprendidas entre los 20 y los 50 años.
  • Más del 30% de los jóvenes conductores fallecidos en 2003 habían estado bebiendo.
  • Tres millones de adolescentes contraen enfermedades de transmisión sexual todos los años.
  • El 40% de los alcohólicos empezaron a tener problemas con la bebida entre los 15-29 años.

 ¿A qué pueden deberse las conductas temerarias de los adolescentes? La investigación neurocientífica está poniendo de manifiesto que es muy probable que la inmadurez del cerebro adolescente sea la responsable de buena parte de esos problemas de conducta.

 2.        La remodelación del cerebro humano

El cerebro humano experimenta una remodelación importante en la infancia y la adolescencia:

Maduración cortical

Maduración cortical

La materia gris empieza a adelgazar en los comienzos de la infancia siguiendo un proceso de maduración que se inicia en la región occipital y que no alcanza las áreas prefrontales del cerebro hasta los primeros años de la edad adulta.

 

Hay que recordar que la corteza prefrontal (la parte más delantera de la corteza) parece ser la sede del  pensamiento y es la última que madura. Incluye diversas áreas, entre las que destacan:

a)      El área dorsolateral, donde se elaboran los planes y conceptos. El área en la que se comparan las diversas alternativas y se toman decisiones;

b)      El área orbitofrontal, donde radica la capacidad de ejecutar las decisiones adoptadas;

Corteza prefrontal (areas)

Áreas de la corteza prefrontal

c)      El área ventromedial, donde se dota a las acciones de significado emocional.

Pues bien, la maduración cortical, que se inicia el la región occipital, sólo parece alcanzar estas áreas de la corteza prefrontal hacia los 20 años por término medio. Eso significa, en concreto, que no se está en plena posesión de la capacidad de comparar alternativas y adoptar decisiones razonables hasta dicha edad.

3.        El cerebro adolescente y los programas típicos de intervención en problemas de conducta

En estos programas, en los que no suele prestarse gran atención a cuestiones de neurobiológico, suele hacerse hincapié en que, para prevenir y resolver problemas de conducta, lo que hay que hacer es suministrar información clara y precisa de los riesgos que determinadas conductas pueden conllevar, concediendo luego al adolescente libertad plena para decidir por sí mismos lo que han de hacer.

Con un ejemplo, se sustenta que bastará explicar a los adolescentes LOS RIESGOS de contagio del VIH o los riesgos de embarazos no deseados para que los jóvenes dejen de practicar actividades sexuales sin profilaxis.

Obviamente, tales programas típicos confían en que los adolescentes van a poner en la balanza riesgos y beneficios, van a compararlos y, luego, van a tomar una decisión racional acerca de cómo comportarse. Es la denominada “Teoría de la actuación razonada”.

En opinión de Valerie F. Reyna, esta teoría y los programas de intervención sobre ellas fundados incurren en un error de base: creer que la arquitectura de los cerebros de los adolescentes es la misma que la de los adultos y que, por consiguiente, aquéllos razonarán como éstos.

Pero, si lo dicho anteriormente sobre la maduración cortical es cierto (o, al menos, verosímil), está claro que la arquitectura de los cerebros de adolescentes y adultos no es la misma y que, por consiguiente, NO RAZONAN IGUAL.

En este sentido, a los adultos nos importan mucho los riesgos a la hora de tomar nuestras decisiones y, por eso mismo, los programas de intervención típicos sobre problemas de conducta adolescente hacen hincapié sobre los riesgos. Pero la realidad parece ser distinta: a los adolescentes no les preocupan tanto los supuestos riesgos a la hora de tomar decisiones como los beneficios que puedan reportarles las conductas.

Ejemplo 1. Estudio realizado en 2002 sobre un grupo de adolescentes de poca edad por Julie H. Golberg (Univ. Illinois en Chicago) y por colegas de la Univ. California en San Francisco ha puesto de manifiesto que, para tales adolescentes, los beneficios del alcohol compensaban sobradamente la percepción de riesgos.

[themecolor]Y, sin embargo, los programas típicos siguen incidiendo sobre los riesgos y no sobre los beneficios.[/themecolor]

Además,  al parecer, no es sólo que los adolescentes evalúen los beneficios por encima de los supuestos riesgos.  Es que incluso sobreestiman los riesgos:  los perciben incluso más graves que lo que son en realidad. Pese a eso, prefieren los beneficios.

Ejemplo 2. Un estudio efectuado por Susan Millstein y Bonnie Halpern-Felsher, de la Univ. California en San Francisco, ha mostrado que los adolescentes sobreestimaban más que los adultos los riesgos tanto de azares raros (terremotos, contagio de VIH por contactos sexuales sin protección) como de azares de probabilidad mucho más elevada (enfermedades de transmisión sexuales como gonorrea).

Y, sin embargo, repito, los programas típicos siguen incidiendo sobre los riesgos y no sobre los beneficios.

Y lo que es peor, cuando a partir de los 13 o 14 años los adolescentes descubren la sobreestimación del riesgo, la asunción de riesgos se convierte en un estímulo para repetir la experiencia.

En consecuencia, los programas de intervención típicos fallan porque:

  • hacen hincapié en la importancia de los riesgos, cuando lo bien cierto parece ser que los adolescentes ya se sienten vulnerables y no sólo perciben los riesgos, sino que los sobreestiman,

y, en cambio,

  • no alertan a los adolescentes sobre el atractivo de los supuestos beneficios, aunque la mente de aquellos tiende a destacar los beneficios frente a los riesgos en situaciones azarosas.

**********

Para saber más sobre el cerebro adolescente:

[youtube_video] N-o4bKwXQxY [/youtube_video]

Máster Online en Resolución de Conflictos en el Aula – enseñanza sin distancias

+Información sobre la oferta formativa online (audiovisual e interactiva) de la UCV «San Vicente Mártir»

 


[1] Es profesora de Desarrollo Humano y Psicología en la Universidad de Cornell y co-directora del Centro para la Investigación de la Toma de Decisiones (en la misma universidad).

 

The following two tabs change content below.
Gloria Cava es doctora en psicología y máster en psicología clínica,en terapia familiar y en terapia breve estratégica. Es psicóloga especialista en Psicoterapia por la Federación Europea de Asociaciones de Pscólogos (EFPA/COP). Ha sido psicóloga adjunta de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Universitario la Fe (Valencia) entre 1999 y 2011 [véase: http://www.gloriacavapsicologa.com]

Leave a Comment

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.