Mujeres embarazadas y atención tempranísima, por Ana Ortega Larrea

[themecolor]Reflexiones sobre una conferencia de Carlos Wernicke [/themecolor]

[themecolor]Ana Ortega Larrea, directora del Máster Universitario en Igualdad y Género[/themecolor]

En el vídeo anterior, el Prof. Carlos Wernicke habla sobre las mujeres embarazadas. El psicólogo y doctor es el creador y director de la Fundación Holismo, y tiene larga experiencia clínica y docente. Es una eminencia que siempre merece admiración; y sabe generar en sus clases del Master Igualdad y Género, discursos que levantan debate inmediato. Sus afirmaciones son vehementes y quizás por eso, la polémica surge de modo automático. Esta vez el Prof. Carlos Wernicke denuncia la situación del inevitable sometimiento de mujeres embarazadas, a quienes se les exige física y psicológicamente, más de lo que pueden ofrecer en su situación, generando inseguridad, cansancio, … y todo tipo de sentimientos o sensaciones perjudiciales que afectan no sólo a la madre embrazadas sino también al bebé que está gestando.

Esta denuncia se apoya fundamentalmente en la teoría de la “programación fetal”, según la cual, el estado anímico de la mujer embarazada influye en el neurodesarrollo del bebé. Ahora bien, recordemos que “influye” no significa “determina”.  Ciertamente, resulta lógico pensar que la interacción entre mujer embarazada y bebé no nacido, puede condicionar el futuro de toda persona, sus seguridades o inseguridades. “Así como he sido gestado, así seré si no me reviso mucho el resto de mi vida”, afirma el Prof. Wernicke. Menos mal que parece dejarnos al menos una escapatoria al determinismo educacional y contextual,  a saber, la terapia o constante meditación sobre el propio ser.

Sin quitar un ápice de razón a la denuncia social del Prof. Wernicke sobre la situación decriminatoria de las  mujeres embarazadas en nuestra sociedad, quiero recordar que buscar explicaciones sobre el presente sólo en el pasado o en el contexto que nos rodea, exime al ser humano de su responsabilidad. Somos producto de un pasado, de nuestra libertad y de factores que jamás controlamos, por mucho que nos sintamos al timón de nuestras vidas. Unos lo llaman suerte, otros destino, otros providencia divina, … al margen de las creencias, el “factor incontrolable” siempre se conjuga con el ejercicio de nuestra libertad. La libertad humana, por tanto, es muy limitada, pero existe.

[themecolor]Mujeres embarazadas y no embarazadas, cada una es irrepetible[/themecolor]

Ciertamente, como afirma el profesor, las hormonas condicionan a varones y mujeres; ahora bien, también sabemos que no a todos, ni siempre, del mismo modo. Es decir, podemos pensar en mujeres que buscan la justicia y el cumplimiento de la ley, sin por eso relacionarlas con la masculinidad. Igualmente, afirmar que la oxitocina nos hace a las mujeres más solidarias y cuidadoras, parece reforzar la radicalidad de Carol Guillian, para quien la sensibilidad moral de las mujeres y su capacidad para resolver problemas morales, es esencialmente superior a la de los varones.

El Prof. Wernicke no menciona que las diferencias entre varones y mujeres son variables, puesto que cada persona es única e irrepetible, diferente a otras personas de su mismo sexo. Cada mujer y cada hombre debe enriquecer su  personalidad según sus habilidades y capacidades, y no por eso podemos etiquetarla como homosexual. En este sentido, la educación diferenciada, con todas las ventajas que ofrece, si no abre puertas a todas las posibilidades del enriquecimiento personal, al margen de los rígidos esterotipos socieles de cada momento, estará limitando el desarrollo de varones y mujeres. Por ejemplo, habrá siempre varones solidarios, que sepan cuidar a sus hijos, enfermos, capaces de voluntariado y entrega personal, etc. ; del mismo modo que veremos mujeres de acción, e independientes, ingenieras, conductoras con reflejos inmejorables … absolutamente femeninas.

Las mujeres no somos iguales a los hombres; somos iguales entre nosotras en cuanto al sexo, pero permitamos que cada una sea diferente en su forma de ser femenina, y que las hormonas le condicionen a cada cual también de modo distinto. Si no prescindimos de estas rígidas etiquetas determistas y simplistas, en cuanto al modo de ser de cada sexo, no sólo empobreceremos a las personas, además, provocaremos problemas de identidad sexual en las y los adolescentes.

[themecolor]Mujeres machistas que no son solidarias con las mujeres embarazadas[/themecolor]

mujeresdirectivasmachistas

En la cultura occidental, organizada en jerarquías con roles de poder, las mujeres que acceden a puestos tradicionalmente de varones, por desgracia y con frecuencia, copian el comportamiento discriminatorio de sus directivos. Efectivamente, como afirma el Prof. Wernicke, la maternidad no es atendida como se merece, ni por directivos ni por directivas. La maternidad no es una enfermedad, aunque debería conseguir el apoyo absoluto del entramado social.

Como por ósmosis, asimilamos estos patrones de conducta del empoderamiento y comprobamos que católicos y católicas, que apoyan  la unidad familiar y condenan el aborto, luego, en su ámbito laboral, aparcan sus creencias, para dar a las madres embarazadas, o con hijos, horarios laborales mucho peores que los propios, demostrando no sólo su actitud machista, sino sobre todo, hipocresía farisaica.  Iguamente, los y las ginecólogas anteponen su bienestar al de la madres y los bebés cuando deciden, con calendario, el día y la hora en la que nace el bebé, o incluso sugieren abortar a las mujeres embarazadas cuyos bebés tienen riesgos de no estar sanos.

Eso sí, en contra de la opinión del profesor, no aconsejo dar a luz en una casa de partos. El parto no es como comer. Hay muchos riesgos que pueden ser atajados por el personal de salud cualificado. La seguridad para la salud del bebé y de la madre parturienta queda inmensamente mejor cubierta en un hospital, por muy tristes y antipáticos que nos resulten los hospitales.

UCV ONLINE – LA UNIVERSIDAD AUDIOVISUAL E INTERACTIVA QUE SIEMPRE VA CONTIGO

Máster Universitario en Igualdad y Género – Tu máster

BLOG GESTIONADO POR LA OCV

The following two tabs change content below.
Ana Ortega Larrea es directora de la Cátedra de Estudios y Atención a las Mujeres “Teresa Gallifa” de la UCV "San Vicente Mártir" y directora del Máster Universitario en Igualdad y Género de dicha institución.

Ana Ortega Larrea

Ana Ortega Larrea es directora de la Cátedra de Estudios y Atención a las Mujeres “Teresa Gallifa” de la UCV "San Vicente Mártir" y directora del Máster Universitario en Igualdad y Género de dicha institución.

Leave a Comment

Time limit is exhausted. Please reload the CAPTCHA.