8 de Marzo, somos feministas?

8Marzo2015

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8 de Marzo: “Sólo la mujer tiene esa gran capacidad

de humanizar el mundo laboral”

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El domingo fue 8 de Marzo, día de la Mujer Trabajadora. La fecha se ha celebrado y se celebrará durante toda la semana, antes y después del domingo 8, con mesas redondas, conferencias, reuniones, convocatorias en las plazas,… Es una fecha que ensalzan partidos políticos de ideologías enfrentadas, asociaciones e instituciones varias y, desde hace una década, también las universidades españolas se han unido a las europeas o americanas de renombre, en organizar un evento conmemorativo. Así, parece que en el siglo XXI está de moda ser feminista. En teoría, nadie se declara racista, clasista, xenófobo o sexista. Atrás quedaron las creencias de que el feminismo es una guerra de sexos. Ahora, todos y todas queremos ser feministas.

El estudio de PricewaterhouseCoopers sobre compañías nacionales y multinacionales, evidencia que los planes de igualdad con mujeres en los equipos directivos, redundan en mayor rentabilidad económica para la empresa. Resulta curioso ponerse a investigar la vida de estas empresarias, pues la mayoría son madres, y todas ellas mencionan el apoyo de sus familias para su desarrollo profesional. Y es que el feminismo, efectivamente, debe ser un reto común de varones y mujeres. Sin embargo, los hechos no siempre responden a nuestro autocomplaciente rechazo de la discriminación sexual; así, la obligatoriedad de las cuotas en los planes de igualdad, en realidad, nos descubre que la discriminación sigue en pie. De hecho, a partir del 2016 en Alemania entra en vigor un plan que integra a la mujer en los equipos directivos de las grandes empresas, y al mismo tiempo, la cancillera alemana favorece las políticas de aumento de la natalidad. Parece que también queda atrás el viejo lema de Simón de Beauvoir, según el cual, la maternidad impide el desarrollo personal de la mujer.

Cada vez más, se demuestra que la maternidad de las mujeres supone un acicate para que el mundo laboral se enriquezca y humanice. La directora de la revista Vive!, Sonia María Crespo de Illingworth, ordena cualidades que solo las madres pueden aportar a la humanidad, y por ende, al mundo laboral. Crespo de Illingworth concluye en su artículo: “Sólo la mujer tiene esa gran capacidad de humanizar el mundo laboral”. A lo que cabe añadir que si de verdad nos creemos que la maternidad, biológica o espiritual, es la esencia de la feminidad, es el “genio femenino”, los cristianos, más que ningún otro movimiento feminista deberíamos favorecer que las mujeres nunca más se vieran obligadas a elegir entre desarrollo profesional y maternidad. Por el contrario, deberíamos plantearnos cómo las políticas de natalidad apoyan a toda madre, para que no se vea privada de su formación y desarrollo constante.

[themecolor]Feminismo y coherencia[/themecolor]

Los cristianos no queremos desvincular a la mujeres de su maternidad, es más, rechazamos el aborto, no solo porque supone cortar una vida, sino porque las madres que abortan matan algo de sí mismas. En este sentido, es encomiable el apoyo que fundación Red Madre o La Casa Cuna de Santa Isabel en Valencia, ofrecen a las mujeres embarazadas sin medios económicos, o a las mujeres cuyo entorno social les empuja a un aborto cuyas secuelas sicológicas, sólo ellas (y no el entorno) sufrirán de por vida. Aun así, los cristianos que ayudamos a que otras mujeres decidan tener a sus hijos, no hacemos lo suficiente. Nos emocionamos cuando vemos el video de una adolescente de 16 años que decide tener su hijo, y así lavamos nuestra conciencia, mientras juzgamos lógico que una mujer cuando se queda embarazada llore, porque pararán sus estudios y porque profesionalmente retrocederá.

Todavía hoy las adolescentes embarazadas son expulsadas de colegios privados y concertados. Nos falta coherencia si condenamos el aborto y al mismo tiempo, ponemos más empeño en castigar los embarazos no deseados, que en ayudar a las asustadas madres a continuar con su formación y experiencia profesional. Pretendemos que las madres no tengan miedo a compaginar el cuidado de sus hijos con la vida laboral, pero justificamos “con prudencia” nuestro temor a incluir a las mujeres en los órganos de toma de decisiones. Exigimos valor a las mujeres para tener hijos, pero los directivos se acobardan para implementar medidas políticas de apoyo a la maternidad. Afirmamos con rotundidad que las mujeres “humanizan el mundo laboral”, pero la práctica laboral no siempre coincide con nuestras frases bonitas. En este sentido, los cristianos también somos corresponsables por omisión, pues no apoyamos a las madres a formarse y beneficiarse de los mismos cargos y sueldos que le varón; frenamos un desarrollo personal que, con toda seguridad, prepararía a las mujeres para ser mejores madres.

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Ana Ortega Larrea es directora de la Cátedra de Estudios y Atención a las Mujeres “Teresa Gallifa” de la UCV "San Vicente Mártir" y directora del Máster Universitario en Igualdad y Género de dicha institución.

Ana Ortega Larrea

Ana Ortega Larrea es directora de la Cátedra de Estudios y Atención a las Mujeres “Teresa Gallifa” de la UCV "San Vicente Mártir" y directora del Máster Universitario en Igualdad y Género de dicha institución.

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