Neuronas espejo y aprendizaje por imitación, por Gloria Cava y José Sanmartín

[themecolor]Neuronas espejo: Empatía y Aprendizaje[/themecolor]

Gloria Cava, Dra. en Psicología y Máster en Terapia Estratégica. Psicoterapeuta (EFTA). Conferenciante en el Máster Univ. Resolución de Conflictos en el Aula.

José Sanmartín Esplugues, catedrático de Filosofía de la Ciencia y profesor en la UCV “San Vicente Mártir”

 

1. Introducción

En la película Tú y yo, un elegante playboy y una bella cantante de un club nocturno se conocen a bordo de un lujoso transatlántico y surge entre ellos un apasionado romance. Aunque ambos están comprometidos (ella es la amante de un magnate y él se va a casar con una rica heredera), los dos se hacen una promesa antes de abandonar el barco: encontrarse en el Empire State Building en un plazo de seis meses, si siguen sintiendo lo mismo el uno por el otro… Un desgraciado accidente sufrido por la protagonista impide el reencuentro. Ella se queda paralítica. Él rehace su vida  como pintor. En los últimos minutos del film el protagonista visita a su amada en su casa. Ella lo recibe reclinada en un sofá. Él le afea su conducta. Ella permanece inmóvil en su sitio, mintiéndole acerca de lo realmente sucedido y tratando de evitar que él descubra su situación. Finalmente, al abrir una habitación, él descubre colgado en la pared un cuadro en el que había pintado a la protagonista rezando a la Virgen, un cuadro que una mujer joven, privada de movimiento, había adquirido en su día. Ambos se abrazan, lloran y se hacen promesas de futuro.

En las conferencias sobre el tema que hemos impartido solemos proyectar el final de esta película. Cuando miramos al público, siempre descubrimos a la mayoría enjugándose las lágrimas.Pero,… ¡si es una película! Si la protagonista es una actriz (en la mejor versión de este film, se trata de Deborah Kerr) y no está paralítica en la realidad. Pero, ¿por qué nos emocionamos si sabemos que es ficción lo que estamos viendo, si se trata de actores y actrices que simulan dolor, tristeza o alegría? No importa. Sentimos su dolor, tristeza o alegría como reales. Quizá sin esa compartición de sentimientos no existiría ni el cine, ni el teatro, ni la tv. Pero tampoco existirían las novelas, o las radios, porque también  la palabra escrita o hablada despierta en quien lee o escucha sentimientos parecidos a los descritos.

Pues bien, esa compartición de sentimientos es lo que técnicamente se llama EMPATÍA y, por lo dicho, empatizar se puede tanto con seres reales como ficticios. Parece ser que esto último nos diferencia del resto de los animales.

¿Cómo es posible empatizar? ¿Cómo es posible que un espectador, sin esfuerzo consciente alguno, llegue a llorar ante la tragedia que envuelve la vida de la protagonista en la pantalla? ¿o aterrorizarse ante su inminente muerte? ¿o sentirse bondadosamente feliz?

2. Emociones y expresiones faciales

Las expresiones faciales traducen el estado de ánimo de quien las muestra.

http://www.dailymotion.com/video/xanlwg_empatia-neuronas-espejo_school

La etología humana  ha subrayado el papel  que mostrar las emociones a través  de las expresiones faciales juega como estímulo desencadenante o inhibidor de conductas en quienes las ven. Pero, recuérdese, no hay nada en la conducta que no haya pasado antes por el cerebro humano (inconsciente o conscientemente).

¿Qué sucede en el cerebro de quien ve una expresión emocional reflejada en el rostro de un congénere, sea una persona real o un personaje ficticio?

3. Neuronas espejo

Giacomo Rizzolatti

Giacomo Rizzolatti

Un buen día, en la década de los 90 del pasado siglo, Giacomo Rizzolatti estaba trabajando con Leonardo Fogassi y Vittorio Gallese en la universidad de Parma, en Italia. Estos científicos habían colocado electrodos en la corteza frontal de un macaco, exactamente en el área llamada F5,  que abarca una parte amplia del cerebro llamada “corteza premotora”: la parte de la neocorteza que planifica, selecciona y ejecuta movimientos.

El area F5 contiene millones de neuronas que se especializan en “codificar” un comportamiento motor especifico: los movimientos de la mano, por ejemplo, asir objetos o ponerlos encima de algo.

Área F5

Área F5

 En cada experimento, registraban la actividad de sólo una neurona en el cerebro del simio mientras le facilitaban tomar trozos de alimento, de manera que los investigadores pudieran medir la respuesta de la neurona a tales movimientos.

Rizzolatti recuerda:

“Una vez Fogassi tomó un plátano del frutero. Observamos que algunas de las neuronas del mono reaccionaron. ¿Pero cómo podía haber sucedido esto si el animal no se había movido? Al principio pensamos que era un error de nuestra técnica de medición o quizá un fallo del equipo, pero luego comprobamos que todo funcionaba correctamente y que las reacciones de la neurona ocurrían cada vez que repetíamos el movimiento“,

mientras el macaco lo observaba.

En definitiva, las mismas neuronas que se activaban cuando el macaco realizaba una acción, se activaban asimismo, aún estando quieto, cuando observaba a otro (en este caso a una persona) realizar esa misma acción. Las neuronas parecían imitar como “un reflejo” la acción de otro, de ahí su nombre de “neuronas espejo” o “neuronas especulares”.

En el área F5 de la corteza del macaco, por cierto, se ha encontrado que el 20% de sus neuronas son neuronas espejo.

Y, en el ser humano, ¿hay neuronas espejo?

4. Neuronas espejo en el cerebro humano

La respuesta ha sido positiva. Investigadores de la UCLA hicieron la primera medida experimental de la actividad de neuronas espejo en el cerebro humano, encontrándolas (como entre los simios) especialmente en la circunvolución frontal inferior. Por cierto que el área de Broca, al parecer íntimamente ligada al lenguaje, está ubicada en la circunvolución frontal inferior, exactamente  en las secciones opercular y triangular del hemisferio dominante para el lenguaje (para la gran mayoría de seres humanos, diestros o zurdos, es el hemisferio izquierdo). Puede tratarse de una casualidad, o no; pero, no deja de tener cierto interés.

Además de neuronas espejo en el giro frontal inferior (y la corteza premotora ventral (1)), también se han encontrado neuronas espejo en otras áreas del cerebro, en concreto:

(2) En la parte rostral del lóbulo parietal inferior (Rostral IPL)

(3) En el surco temporal superior (Posterior STS).

Hoy en día resulta bastante sencillo corroborar mediante una resonancia magnética que, en el ser humano, como en el macaco, las neuronas espejo simulan las acciones que ven, es decir se activan las mismas neuronas viendo que realizando una acción:

http://www.dailymotion.com/video/xcdl24_neuronas-espejo-rmf_school

Sí, aprendemos imitando. O quizá sería mejor decir: empezamos el aprendizaje imitando, reproduciendo mentalmente acciones vistas.

Algunos experimentos inocuos así permiten aseverarlo.

http://www.dailymotion.com/video/xanlwg_empatia-neuronas-espejo_school

Simulamos, pues, mentalmente lo que vemos hacer y nuestra simulación es inconsciente.

No es exagerado decir, entonces, que las neuronas espejo permiten la imitación inconsciente de las acciones vistas y, por consiguiente, están en la base misma del aprendizaje inconsciente de tales acciones.

Por cierto que una diferencia apreciable entre los seres humanos y los macacos (los simios, en general), es que parece que los monos no pueden imaginar lo que no ven: sus neuronas espejos no se activan ante lo que no ven. Los seres humanos, en cambio, son capaces de imaginar, de simular mentalmente, lo que no existe. De hecho, les encanta hacerlo.

http://www.dailymotion.com/video/xd1t2n_neuronas-espejo_school

5. Imitamos acciones reales o ficticias, tanto da.

Algunas de las consecuencias de lo acabado de decir podrían ser tremendas. Y más cuando experimentos como el recogido en el video anterior han puesto de manifiesto que no sólo imitamos acciones reales, sino acciones ficticias. Es decir, nuestras neuronas espejo reflejan tanto lo que se ve hacer en el entorno real como en una pantalla.

1ª CONSECUENCIA: acerca de la imitación y la violencia

¿Quiere decir esto que la visión reiterada de violencia en los medios de comunicación audiovisuales está sujetando a nuestra especie a un aprendizaje inconsciente de la misma? O, dicho, de otro modo, ¿quiere decir esto que está corroborada la hipótesis, muy denostada desde ciertos sectores, de que la violencia vista en las pantallas tiene un efecto mimético en la realidad? La respuesta es y no.

Las neuronas espejo permiten aseverar que tal hipótesis está ampliamente corroborada. Pero, recuérdese que el efecto de las neuronas espejo es tan sutil que necesitábamos un amplificador para detectar su acción.

En concreto, la simulación de las neuronas espejo de una acción violenta (real, o no)  no se traduce en una acción violenta a menos que medien otras zonas del cerebro. Y, en efecto, así sucede.

Las regiones que contienen neuronas espejo del cerebro humano realmente se comunican con los centros cerebrales ligados a la agresividad (sistema límbico). Básicamente la cosa funciona del siguiente modo: yo te veo agredir y mis neuronas espejo lo simulan (una especie de imitación en mi cerebro de la agresión que estás cometiendo) y luego envían estas señales al sistema límbico y siento lo que tú sientes  (las emociones son contagiosas). Si nada lo impide, las señales viajarán por diversas partes del cerebro y el resultado podrá ser que el espectador de la agresión incurra en una agresión parecida.

¿Qué puede impedirlo? En primer lugar, la expresión facial de la potencial víctima (algo de lo que hablaré seguidamente). En segundo lugar, el entramado de ideas, creencias, etc., producto de los circuitos de determinadas áreas de la corteza prefrontal. Se trata de esas partes capaces de decir “basta” al despliegue agresivo o de, por el contrario, potenciar ese despliegue dotando de intencionalidad a lo que era hasta el momento una mera reacción.

En tal intencionalidad tendrán que ver las ideas y creencias que hayamos ido construyendo en nuestra corteza prefrontal  y lo bien cierto es que tales ideas, creencias,… no pertenecen a nuestro bagaje genético; las adquirimos a lo largo del tiempo.

Pero, si las cosas son así, mientras veamos violencia, habrá violencia. No porque genéticamente seamos violentos, sino porque, genéticamente, estamos preparados para imitar lo que vemos.

La erradicación de la violencia no pasa, pues, por la intervención en la biología, sino por la lucha social contra ella.

2ª CONSECUENCIA: acerca de la empatía

Como antes he dicho, la etología humana ha puesto  de manifiesto el papel que las expresiones faciales humanas juegan potenciando o inhibiendo conductas en quien las percibe. En particular, ¿por qué, como acabamos de decir, ante una cierta expresión facial puede inhibirse la conducta agresiva en quien la percibe? La otra cara de esta misma moneda sería preguntarse por qué, ante la expresión de dolor de una Ingrid Bergman a cuyos ojos asoma una lágrima en final de Casablanca, tienden los espectadores a sentir tristeza y a llorar también?

La respuesta, en Psicología, a las anteriores preguntas pasa por recurrir a la existencia de una especial capacidad humana: la de ponerse en la piel del otro sin pensarlo, instintivamente. No se trata de la capacidad de apiadarse o compadecerse conscientemente del otro, sino la de vivir inconscientemente con el otro sus propias emociones. A esa capacidad se le llama “empatía”.

Pero, ¿qué hay detrás de un instinto como la empatía? De nuevo, las neuronas espejo vienen en nuestra ayuda.

http://www.dailymotion.com/video/xanlwg_empatia-neuronas-espejo_schoo

Diversos experimentos, en particular, mediante estimulación magnética transcraneal han corroborado la hipótesis de que la inhibición de las neuronas espejo (en este caso, especialmente, las situadas en la insula) no sólo impiden simular mentalmente lo que se ve (o se oye, o se lee), sino las sensaciones (las emociones) de los demás en la realidad o en la ficción.

[youtube_video] NORRb11M05k [/youtube_video]

Conectados

Conectados

Las neuronas espejo aparecen así como los nudos de una gran red que nos interconecta en la realidad a los humanos, una red que opera sin que nosotros mismos lo queramos o sepamos.

 3ª CONSECUENCIA: acerca del egoismo

Sí, estamos conectados. Ya no es necesario recurrir a complejas especulaciones para explicar el aprendizaje por imitación o para explicar por qué somos altruistas. Desde la irrupción de la sociobiología hacia los años 70 del pasado siglo hemos asistido a un intento de mostrar la naturaleza humana como caracterizada por el egoísmo y la violencia que hunden sus raíces en la genética humana.

El hecho de que estemos conectados mediante la red invisible de las neuronas espejo, que seamos instintivamente empáticos, que sintamos las sensaciones de las demás porque, en el inconsciente, nuestras neuronas espejo simulan lo que ven (u oyen, o leen), nos permite aseverar que lo que hay que explicar no es por qué somos altruistas o solidarios, sino por qué somos egoístas.

La empatía es la mano invisible que no une en una gran familia: la familia humana. El gran problema es que el ser humano ha aprendido, en el curso de su historia, a neutralizar esa mano, a reprimir la empatía. Pero esa es otra historia.

Máster Online en Resolución de Conflictos en el Aula – enseñanza sin distancias

+Información sobre la oferta formativa online (audiovisual e interactiva) de la UCV “San Vicente Mártir”

The following two tabs change content below.
Gloria Cava
Gloria Cava es doctora en psicología y máster en psicología clínica,en terapia familiar y en terapia breve estratégica. Es psicóloga especialista en Psicoterapia por la Federación Europea de Asociaciones de Pscólogos (EFPA/COP). Ha sido psicóloga adjunta de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Universitario la Fe (Valencia) entre 1999 y 2011 [véase: http://www.gloriacavapsicologa.com]

Leave a Comment

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.